Soraya Yamhure: Esto-vi en 2023

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Periodista y actriz. Escribe para las revistas Bienestar y Bacánika. Comunicadora social con énfasis en periodismo cultural, docente de redacción de entrevista para prensa y actriz. Tomó clases de guion cinematográfico en España, estudió actuación en la academia de Alfonso Ortiz y estuvo durante dos años en la escuela de Patricia Polanco en talleres con profesores como Inés Prieto, Bárbara Perea, Christian Tappan y Jonathan Cabrera. Actualmente trabaja en el área de comunicaciones y prensa de la Galería El Museo, en Bogotá, y cada vez que puede se esconde en una bodega repleta de lienzos empacados a recomendar obras de teatro para su cuenta de Instagram, @sorayamhurej.

Cuando William Guevara Quiroz me invitó a escribir estas líneas pensé en una premisa de García Lorca: “El teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana. Y al hacerse humana, habla y grita, llora y se desespera. El teatro necesita que los personajes que aparezcan en la escena lleven un traje de poesía y al mismo tiempo que se les vean los huesos, la sangre. Han de ser tan humanos, tan horrorosamente trágicos y ligados a la vida y al día con una fuerza tal, que muestren sus traiciones, que se aprecien sus olores y que salga a los labios toda la valentía de sus palabras llenas de amor o de ascos”.

Son precisamente esas palabras de Lorca las que engloban el encanto y la fascinación que siento por el teatro. No me atrevo a enumerar mis diez obras seleccionadas para este artículo. Esto, para mí, no se trata de una competencia, el fin es aplaudir a los que “corren el riego sobre las tablas” y que hacen “esfuerzos sobrehumanos para que aquel que se sienta al frente de una experiencia escénica de una hora o más sea capturado, sea hipnotizado, sea entusiasmado, sea un cómplice de lo que se presenta”, como bien los describe Sandro Romero Rey en ¿Qué pasó con Seki Sano? —libro que todos deberían tener—. Lejos de plantear una gradación ascendente o descendente, a continuación presento, en un paneo cronológico, desde enero hasta final de año, mis favoritas.

25 Cosas / Teatro Petra / Dirección de Fabio Rubiano

Si hay algo que admiro de la dramaturgia y de la dirección de Fabio Rubiano, entre tantas otras cosas, es su capacidad de arriesgarse al cambio y no repetir las fórmulas que le han traído tantos éxitos. En esta obra le apostó a una escenografía realista que, viéndola sin las interpretaciones del elenco, pareciera una comedia ligera. Sus elementos de farsa y chistes tramposos la hacen absolutamente divertida. Excelente equipo de actores en el que destaco el trabajo de Julián Román.

Cuando Mayo ya no sea Mayo / Compañía Señor M / Dirección de Manuel Orjuela

En este monólogo, escrito por Moisés Ballesteros, Patricia Tamayo encarna con profunda nostalgia y melancolía la inclemencia del Alzheimer. Merecedora de todos los premios por la veracidad de su actuación, en esta pieza —en una sola mesa—, transmite la impotencia de agarrar la memoria y el profundo dolor del que ama al enfermo. Es una puesta en escena minimalista que se apoya en inusuales recursos audiovisuales que resultan sorprendentes. Aquí, el bandoneón de Giovanni Parra le otorga un bello ritmo a la tragedia.

Art / Casanovas Producciones / Dirección de Manuel Orjuela

El arte conceptual. ¡Qué maravilla de temática! Trabajar en una galería ha sido, sin duda, de lo mejor que me ha pasado en la vida. Esta obra conjuga mi amor por el teatro y las artes plásticas. El mercado del arte es enigmático y aquí, el brillante texto de Yasmina Reza pone la cuestión sobre la mesa y la envuelve en una factura de humor que lleva el ADN de la comedia francesa heredada de Molière: fórmula que contiene una dosis cáustica y algo de veneno sobre la condición del ser humano.

Hybris / La Quinta del Lobo / Dirección de Carmen Gil

La noche del jueves 23 de marzo conocí el nuevo Centro Nacional de las Artes y estuve en la inauguración de la sala Fanny Mikey, espacio dedicado a las artes expandidas y experimentales. Tras un sentido homenaje a la mujer que tanto trabajó por el teatro en este país, esta caja negra reconfigurable, que permite propuestas que están en un lugar intermedio entre las artes escénicas, las performáticas y lo audiovisual, comenzó a escribir su historia con Hybris, una pieza de vanguardia que habla sobre el cambio climático —tema que nos concierne a todos los habitantes de este planeta—. La metáfora es tan contundente que bien podría estar agotando boletería en ciudades como Londres o Tokio.

El coronel no tiene quien le escriba / Fábrica de Teatro Popular / Dirección de Jorge Alí Triana

Estamos hablando de una pieza maestra. Jorge Alí Triana es de las pocas personas que lleva a las tablas de manera impecable obras de autores latinoamericanos que han sido Nobel de Literatura. Germán Jaramillo interpreta el personaje protagónico y pareciese haber habitado el imaginario de García Márquez mientras escribía el libro. El vallenato, la dirección de arte, el gallo, el vestuario… cada detalle configura una puesta en escena que supera las cinco estrellas.

Woyzeck  / Teatro Colón / Dirección de Jimmy Rangel

Lejos de delimitar una línea en la que el espectador se sienta a recibir algo de una caja negra, el sello de Jimmy Rangel trae del circo el contacto con el público y el riesgo entre la vida y la muerte. Desgarradora e intensa, esta versión de Woyzeck —reescrita por Rangel y Matías Maldonado— es un frenético viaje hacia las enfermedades mentales que surgen a raíz de vivir una guerra. La dirección de arte, que estuvo a cargo de Laura Villegas, presenta una atmósfera fría que alcanza a percibir el espectador de la última fila. Los bailarines y los actores logran una poderosa sinergia en escena.

Sonata de espectros / Teatro Nacional / Dirección de Sandro Romero Rey

El teatro es mi esposa y el cine, mi amante, repetía Ingmar Bergman refiriéndose a los dos oficios a los que les dedicó la vida entera”. Con estas líneas comienza esta nueva versión de Sonata de espectros, una obra en la que, sin duda, durante cada una de sus funciones se cruzaron por el escenario las sombras de Bergman y de August Strindberg. Es preciosa la manera en la que Sandro Romero se acerca a tocar el tema de la muerte sobre las tablas. Su poética induce a cuestionarse lo efímera que es la vida.

Vida, porque solo hay una / Carolina Gaitán y Mun Entertainment / Dirección de Johan Velandia

Ver a Carolina Gaitán en escena es un placer. En este monólogo, escrito por Johan Velandia, narra una historia salpicada por la tragedia con un humor fino que pareciera soltar indirectas a los actores con comentarios sobre Stanislavski y Calderón de la Barca. Acompañada de una banda de músicos y un acento cubano muy bien logrado, Gaitán derrocha su histrionismo en el baile, la actuación y la música. De esta obra destaco su interpretación de Puro teatro, canción de La Lupe que, sin duda, cautivaría a Pedro Almodóvar.

El principio de Arquímedes / Casa E Borrero / Dirección de Jorge Hugo Marín

La tensión es constante y el público se mantiene atento. Los paisajes sonoros y la iluminación acompañan a los actores para conducir al espectador por un laberinto de suspenso e intriga. Impecable escenografía que bien podría estar al nivel de un teatro de Nueva York. Esta propuesta, basada en el guion de Josep Maria Miró, toca un tema difícil de oír y lo trata con guantes de seda.

Good bye / Círcula Colectivo e Improvisual Project / Dirección de David Moncada

En esta obra Círcula Colectivo ratifica su misión de contribuir a la búsqueda de una conciencia social. Pone sobre la mesa el tema del suicidio y lo aborda desde una postura que evade lo obvio mientras toma el camino de la comedia inteligente. La dirección de arte, que estuvo a cargo de Mateo Galvis, es minimalista e ingeniosa. Fabulosas actuaciones de Emmanuel Restrepo y Alejandra Chamorro.

Fue difícil seleccionar diez obras. Me faltó mencionar el maravilloso trabajo de Andrés Caballero y de todo el equipo que hizo posible Espectro, como también quedé corta de espacio para hablar de la versión de Orestíada de Robert Icke dirigida por Pedro Salazar y de la excelente actuación de Biassini Segura en El método —ambas producidas por el Teatro Nacional—.


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One Response to Soraya Yamhure: Esto-vi en 2023

  1. BORIS HERNANDEZ dice:

    Excelente reseña sobre la temporada de teatro del 2023. Soraya Yamhure con gran sensibilidad y acierto, resalta aspectos sutiles de las obras que atrajeron su atención y revela un profundo conocimiento de sus más intimos componentes, elevando así nuestra atención hacia las fascinantes ventanas que nos abre la dramaturgia.

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