Polymnia Teatro: escrituras colectivas desde y para el escenario

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Por Carlos Moisés Ballesteros P.

Dramaturgo, director teatral y columnista 

Artículo escrito en el marco de la Beca de periodismo y crítica de las artes 2022 – 2023 que hace parte del proyecto ganador Hacía una mirada panorámica de la evolución de la dramaturgia bogotana y sus principales protagonistas, a través de la historia del Festival de teatro y circo de la ciudad de Bogotá.

“Brecht en palabras de Müller: el teatro teatraliza todo y por lo tanto hay que seguir pasando cosas por su garganta que no pueda digerir.”

Don’t shoot

Hay que decir que en el teatro colombiano, la tradición de la creación colectiva ha llevado a muchos equipos de trabajo a ir gestando diferentes maneras de interpretar dicho método de creación, con diversos acercamientos para ponerlo a prueba. Algunos de estos caminos obedecen a nuevas dinámicas de la sociedad, otras más tradicionales pero que, en suma, han proporcionado a la ciudad nuevas estrategias para contar la vida cotidiana y su devenir en la ciudad.

Por eso, para esta entrega en particular nos concentramos no en un escritor en particular sino en el proceso creativo de un colectivo que escribe desde esa particularidad, desde la noción de escribir a varias voces y cuerpos (ya no a varias manos) el escenario y la experiencia sobre él. Los cuatro textos seleccionados para este comentario son: Los del frente, donde el compilador final de los materiales fue Fabio Pedraza; Memoria Inútil, a cargo de José Vicente Bernal, Don’t shoot, a cargo de Fabio Pedraza y Confesiones, parte dos del tríptico del desasosiego, a cargo también de Fabio Pedraza. Esta figura en particular del compilador la explicaremos más adelante, todas estas, puestas en escena del grupo Polymnia Teatro.

Esta agrupación, por su lado, es un gran ejemplo de creación en el borde, que continúa apelando a las estrategias de lo colectivo, a la escritura sobre el escenario. Sin embargo, hay un interés especial por la documentación del proceso, es decir, la necesidad de construir un texto resultante de dicho método de creación. Polymnia es un equipo que escribe la escena desde la colectividad, pensando en una escritura que llena de vacíos creativos complementados sobre el escenario y frente al espectador.

Su escritura es documento de trabajo y aunque este trabajo de memoria antropológica y social del proceso es de gran importancia para abordar sus dinámicas al interior del grupo son materiales que dependen fuertemente de sus creadores para ser escenificados. Esta codependencia del material y sus intérpretes distancia el camino del escritor solitario que entrega el texto para su montaje. En cambio, codifica y atiende a nuevas relaciones y jerarquías del texto en la escena y la experiencia del espectador con el espectáculo.

Procedimientos de creación

Uno de los aspectos que más aporta a la creación dramatúrgica del trabajo desarrollado al interior de Polymnia Teatro es la diversidad en la construcción de dispositivos que les permiten negociar la escena con el texto en pro de la creación. Sus caminos son tan variables y sus preguntas de investigación tan amplias que, en cada proceso, estamos ante la posibilidad de la construcción de un nuevo método creativo. Esta dimensión tan polifacética con la que Polymnia ha decidido narrar su trabajo constituye un gran aporte a la dramaturgia en un sentido clásico y uno no tan clásico, como el que ha explorado a lo largo de los últimos años este colectivo.

La expansión del teatro, fuera de los límites de la representación canónica, siempre, y desde muchas orillas distintas (la instalación, la performatividad, la pintura, el audiovisual, etc.), ha llevado al teatro a inventarse a sí mismo en cada intento. El teatro ha huido de la teatralidad y así ha ido encontrándose con la misma teatralidad una y otra vez, este ha sido un camino de tensión muy atractivo que proporciona toda clase de nuevas estrategias de la escena para diversificarse y a la vez, variar los distintos tratamientos de la realidad.

Memoria Inútil, por ejemplo, es una compilación de flashazos de la realidad del país a través de noticias del ámbito nacional que constituyen una mirada del colombiano promedio manchada por el folclor de nuestras conductas, pero también por las zonas oscuras y a la vez fantásticas, casi irreales, de nuestro ser social (limpiezas sociales, embarazos ficticios de nueve hijos, secuestro de mascotas o los falsos positivos). El collage que se forma a partir de la selección de las imágenes sugiere y expone la realidad del país. Al utilizar la palabra “sugiere” quisiera reconocer que siempre en los procesos de Polymnia hay una decisión de distancia que opone o contrasta lo real de la plataforma ficcional en la que cuestionamos eso a lo que llamamos real y dicha distancia provoca convención, lo cual constituye un retorno al teatro en su forma más clásica.

Para Polymnia, esta relación con la historia, entendida como una experiencia subjetiva sostenida en los tiempos, es un ejercicio político de tensiones entre verdad y ficción. Es decir, el grupo suele direccionar su trabajo a formas como la fragmentación, el vacío narrativo, la emancipación de la acción física de la fábula, entre otros procedimientos. Sin embargo, siempre hay un punto de conexión y siempre el teatro vuelve a exigir de sus experiencias un sentido, uno ya no tan clásico, pero en definitiva, ya no estamos ante el artista en medio de la desilusión de la caída del Muro de Berlín o las guerras de la Europa oriental, tampoco ante la primera vez que vimos cuerpos mutilados y quisimos entenderlos o pensamos en que la forma de narrar la mutilación de la realidad era con piezas dramáticas mutiladas, No, estamos ante aquel que, a pesar de no reconocer en las ruinas de la sociedad el sentido de su tiempo, de aquello que sostenía su yo y su entorno, sostienen en el espacio de la ficción pequeños retazos que intentan recomponernos, y con ello, sí, dar nuevamente un norte narrativo concreto, con fábula, personaje y objetivo.

Lo que paradójicamente ocurre con los resultados finales de Polymnia Teatro en sus búsquedas es que la experiencia sigue visitando el lugar de la representación y digiriendo la ficción al camino de la fábula y el personaje. El espectador ha vuelto a necesitar de historias y territorios con nombres claros y hechos concretos. La teatralidad y la ficción siempre encuentran manera de ingresar a la creación porque es el lugar que el espectador no cesa de visitar para buscar entender su tiempo.

De este manera, el modo en que se forma el discurso de fragmentación o de la arritmia natural de las puestas en escena de Polymnia proporciona ante todo, una mirada sobre el material y las metodologías de abordaje en que se puede abordar la creación del texto dramático, incluso si este quiere mantenerse dentro de los bordes canónicos.

Ensamble, autoría y composición

Otro punto muy importante a revisar con respecto a la labor desarrollada al interior del colectivo Polymnia es la forma en que se organiza la escritura. Su trabajo, como bien lo hemos dicho, parte de la exploración del escenario como único papel posible, como único recipiente contenedor de la verdad de su gesto creador. Sin embargo, las jerarquías particulares de su trabajo democratizan los estadios a través de los cuales debe pasar el texto que subyace de estas improvisaciones y búsquedas, para llegar al papel.

Aquí, la noción de autoría tiene otro tipo de significado pues, en el escenario, son siempre varios los que van tomando la palabra y la acción, pero con frecuencia hay una figura de dirección que proporciona los estímulos. De este modo, la autoría tiene un filtro, una especie de diálogo que sirve de curador y que establece cómo va a ser la relación entre la investigación eje y el trabajo en colectividad de los autores. Esta mirada permite al espectáculo ensamblar cada segmento de la obra en función de la experiencia que desea exponerse ante el espectador, lo que en definitiva sería la escritura de la escena o dentro de la escena.

Hasta el punto anterior, el proceso creativo ya ha pasado por una serie de filtros, de estímulos y ha mutado en cada uno de estos estadios, evolucionando a lo que se espera sea finalmente. Hay una lectura previa de los hechos o las preguntas, una predisposición que se va reconfigurando con el diálogo en colectividad y hay una respuesta de ese dialogo cuando suceden las improvisaciones, para finalmente dar un norte, una especie de tejido a cada uno de los segmentos seleccionados.

Sin embargo, esta figura de autoría mayor, que constituiría el rol de director de escena pasa posteriormente constituye un hallazgo bastante interesante y tiene que ver con que, quien se encarga de la escritura física, la escritura sobre el papel, la compilación del material en tanto memoria de proceso, quien compila esos materiales en busca de ese mapa que termina siendo la representación, no siempre es el mismo que ha conducido todo el proceso creativo. Es decir, su memoria del proceso es otra. En suma, es una segunda mirada, no sé si objetiva, pero sí a al margen del director.

Así pues, lo que ha llegado a mis manos también cuenta con un camino hermenéutico trazado sobre el proceso creador. Una mirada que es parte de la colectividad, pero que en definitiva, no podrá nunca, dejar de lado la subjetividad con la que se escojan las palabras que narran cada espacio que compone la obra. El autor múltiple vuelve a multiplicarse, rompe la dimensión y construye otro espacio de apreciación del trabajo. El texto en Polymnia, ya no es puntualmente el fin, es una parte en todo caso, más distante o más cercana en algunos segmentos y en definitiva una mirada cartesiana del mapa de trabajo, uno en que otras coordenadas han ido cobrando mayor relevancia para la experiencia escénica. .

 No puedo dimensionar esta cosmovisión a qué hallazgos puede llegar con el trasegar de los procesos, pero sé que, de alguna manera, proporciona condiciones muy específicas para la transmutación de los roles del proceso creador.

Materialidad de los hallazgos sobre el escenario

Tal vez, se podría sacar la conclusión de que la esencia de la decisión, aquello que la convertiría en el objeto de un saber temático o de un discurso teórico, debe permanecer indecidible, para que haya, si es que la hay, decisión.”

Don’t shoot

Finalmente, con los materiales publicados por Polymnia Teatro, damos fe de una escritura que busca desarrollar una experiencia liminal en todas sus posibilidades de consumo. No es solo la experiencia de quien percibe el espectáculo la que está en el borde de las convenciones y los contrasentidos, , también el lector que se acerca a leer los materiales y archivos de su trabajo.

Ese lugar contenedor de las palabras que intentan enmarcar lo que muy posiblemente no tiene forma de ser codificado en el lenguaje también es una apuesta por la provocación en el mejor sentido de la palabra. No es como se afirma en Don’t shoot, una decisión de la que nos convenga tener las razones o las lógicas. Se trata de entender la naturaleza de dichos materiales como un punto de partida; una especie de detonador que destruye barreras pero que también construye plataformas, proporciona canales y no deja de ser un aporte significativo para la experiencia de la creación dramatúrgica en todos los ámbitos.

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Puede leer los otros nueve artículos que completan este proyecto, dando clic aquí.

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