Wilson García: Esto-vi en 2016

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Director y programador de Artes escénicas con su proyecto T de Teatro. Durante 19 años integró el comité directivo de la corporación Festival Iberoamericano de Teatro y la Fundación Teatro Nacional, allí su experiencia la fortaleció desde la gestión y la producción, destacándose en los campos de la realización técnica, la publicidad, el mercadeo teatral y la dirección artística y escénica. Ha sido director teatral de obras como Orinoco, Tu ternura molotov, Un dios salvaje, entre otras.

Para hacer teatro se necesitan dos, uno que lo haga y otro que lo vea. Durante el 2016 esto fue lo que vi:

Para empezar, veo con gran asombro el estoicismo de los gestores y de los grupos que desafían la cotidianidad y hacen lo posible e imposible por sostener una programación constante, recurrente y plural; destaco la apertura de nuevos canales de información y agendas, también de espacios para vivir el teatro, nuevos espacios que se suman a las salas que ya existen de formato pequeño, mediano o grande, que ya pasan de 90, en estos últimos 5 años de vida teatral Bogotana. «Si hay un lugar donde ver teatro, hay una obra que presentar y hay un público que convocar.»

Cada fin de semana encuentro más de 69 salas que tienen programación simultánea de teatro, música y danza, si hacemos cuentas de cuantas obras se necesitan en un año para sostener viva las salas, podemos decir que pasan de las 300 obras al año, desde este punto haga usted cuentas de cantidad de actores directores, escritores, músicos, bailarines que están enriqueciendo y realizando creaciones que llevan temas de valor y estéticas novedosas para narrar sus historias y comunicarlas a su audiencia.

No hay manto justo que cubra la totalidad de lo que uno como espectador ve en la cartelera de Bogotá, ¡que bueno tanta oferta! así que hablar de solo 10 de tantas obras creadas, de entrada por efecto más que por defecto, es solo hacer un registro de lo que en mi ojo de espectador ha podido dejar impacto y recordación.

1. Maratón de Nueva York: El hormiguero teatro / Director:  Gianluca Barbadori

Dos actores desafían a toda la audiencia con su preparación física para sostener durante una hora un diálogo existencial y emocional que sorprende por su nivel interpretativo, por su concepto de dirección y por su concreción rítmica para angustiar, con buen gusto, al espectador de esta historia. Después de ver esta obra se siente un re acomodamiento del espíritu y se ve desde otro lugar la existencia humana. El grupo de teatro El Hormiguero ha acertado al elegir el texto del italiano Edoardo Erba, ha logrado una adecuada adaptación al contexto que nos rodea, ha realizado una buena convocatoria y entra en el circuito de obras de buen nivel, que hay que ver en Bogotá.

2. El problema del mal: Adela Donadio, Rosario Jaramillo, Brunilda Zapata y Carlos Mariño / Directora: Adela Donadio

Una sorpresa me llevé al ver lo bien que en un escenario se puede leer un capítulo de una obra narrativa. La directora Adela Donadio reunió un equipo de creativos alrededor de un texto de J.M. Coetzee y han llevado a una puesta teatral un tema que nos atraviesa y envuelve a los seres humanos, es una pieza para sabernos ver cuando uno pasa de ser bueno a malo y del malo al perverso… comprender por qué y cuándo se detona en las actitudes del hombre las decisiones que nos transforman en malos. En esta obra los actores son narradores y los narradores nos actúan cuadros con una dinámica que nos hace mas ágil la comprensión de conceptos complejos, el tejido de estos conceptos quedan puestos en escena y es una de esas obras que dejan mas preguntas que respuestas, mas inquietudes que satisfacciones ya que esta obra cumple con el papel del creador del siglo XX y XXI que es el de exponer su trabajo para inquietar más que para complacer o apaciguar.

3. Camilo: Teatro La Candelaria / Directora: Patricia Ariza

Entender desde el lenguaje del teatro la interpretación de las angustias emocionales de una persona como la de Camilo Torres, es verlo de un modo mas humano, ver en la creación colectiva y el estilo de narrar del grupo La Candelaria el recorrer y el transcurso de los momentos importantes de Torres, es tener viva la memoria de hechos que han influido en la vida social de nuestro país. El teatro La Candelaria nos mantiene en cartelera una pieza cuyo valor es sostener memoria, mantener en el origen de los hechos argumentos que nos formen antes de que nos deformen. Una pieza que debe estar en la lista de obras a verse dentro del repertorio de la vida teatral de los que amamos el teatro colombiano y su dramaturgia.

4. La paz perpetua: Quinta Picota / Director: Iván Olivares

A veces los dramaturgos utilizan como recurso la personificación de actitudes animales para acentuar en los seres humanos lo mas salvaje de sus comportamientos, esto hace Juan Margallo el autor de esta pieza, que interpretan enérgicamente los integrantes del grupo Quinta Picota con un escenario sencillo, una jaula invisible muy visible y un ritmo envolvente para narrar el tema del terror, el miedo y la manipulación de la ira por un amo dominante que usa la violencia y la incuba para mantenerla latente en medio de una sociedad de pánico. Su estilo es una buena manera de ver un tema y su forma es una interesante experiencia para vivir una pieza que sorprende por su fortaleza actoral y física a través de la interpretación de los actores perros.

5. Los tiempos del ruido: Teatro La Mama / Director: Rodrigo Sánchez

Vi la versión de Eddy Armando en el teatro La Mama hace 25 años, y verla de nuevo abordada desde la mirada de quienes hoy quieren sostener el legado de su autor vivo, ha sido una grata y buena experiencia como espectador. Es una historia muy colombiana es un suceder de hechos muy bogotanos, es un acontecer de insensateces al borde del límite del absurdo, es tan real que en ningún momento me sentí fuera del tiempo ni de Colombia. En cada esquina por donde camino veo los tiempos del ruido, pero solo hasta que vi la obra de nuevo, con el elenco del grupo La Mama del 2016 y su ágil manera de narrarla, caí en la cuenta de que cada día la interacción del pensar de nuestra sociedad, es tan de no creer, que verla es el reflejo de lo que no podemos seguir repitiendo en la vida… desconocer al que nos rodea, ignorar los hechos y no querer ver lo que hay que ver aquí y ahora. Buena reposición, buen elenco, buena adaptación del texto.

6. Los cinco entierros de Pessoa: Teatro Tierra / Director: Juan Carlos Moyano

Sí Pessoa leído es angustiante, visto en escena y replicado por cinco personalidades es electrizante. Un mundo multidimensional, una poética infinita, un color que no viene ni del alma, ni del espíritu, ni del amor. Una obra que solo quien se haya metido en la profundidad de la tumba de un muerto vivo y de un vivo muerto, puede decir que lo entierra más de cinco veces, para ponerle atención a los altibajos emocionales que nos deja la incertidumbre del que es y del que no es. Teatro Tierra y Juan Carlos Moyano muestran con esta pieza que han trabajado por más de 35 años para llegar a una estética que narra con profundidad un sentimiento no fácil de entender… como lo que en el interior existe de poesía en cada quien, usar los heterónimas de Fernando Pessoa y sus seres cercanos para inmiscuirnos en dimensiones perdidas del alma, es un logro que no deben dejar de ver aquellos que ven en el teatro poético una sensación de intranquila paz.

7. La piedra oscura: Exilia2 Teatro / Director Víctor Quesada

¿Cuánto puede aprender de la vida un hombre joven que ve en un ser mayor a punto de morir, la angustia de sus últimos minutos? Cada espectador que asiste a La piedra oscura, recibe una obra diferente, algunos desde el miedo a la muerte, otros desde la comprensión humana, otros desde el romanticismo o el amor y otros desde la injusticia social… Todas estas visiones pueden quedar en usted si ve esta obra, yo la viví, la sentí, me conmoví y la sufrí, y esos sufrimientos me transformaron, transformaron mi pensamiento y me hicieron entender que para ser humano solo se necesita ser humano. Obra de Exilia2 Teatro, dirigida por Victor Quesada y actuada por Erik Joel Rodríguez y Fernando Bocanegra, se presentó en una de las nuevas salas abiertas en el 2016, con una puesta en un escenario íntimo apropiado para concentrar la atención del espectador, incluyéndolo en la tensión de los conflictos de los personajes.

8. La peor señora del mundo: Teatro y títeres Libélula dorada / Directores: César e Iván Álvarez

Este cuento lo leí y fue tan educativo por anti moraléjico desde el comportamiento adulto, que nunca pensé que lo interpretaran desde la didáctica del teatro de muñecos, para todos los públicos. Quién mejor para hacerlo, que un grupo que con sus 40 años de hacer teatro de muñecos ha enseñado los valores de vivir en sociedad, ellos este año han celebrado su aniversario sosteniendo una programación que más que diversión conlleva creatividad, imaginación abierta y practicidad para contar cuentos que a simple vista pueden verse muy infantiles, pero que en verdad nos dan lecciones muy adultas. Ir a la Libélula dorada es algo que todos deben hacer en algún momento de su vida y aplaudir a Cesar e Iván Álvarez que desde el mundo del títere, el marot, el teatrino nos enseñan de una forma divertida.

9. Fiesta en la Casa del árbol: Canturriando / Director: Jorge Luis Valencia

Cuando una propuesta musical queda en nuestro ritmo, se vuelve fiesta, el grupo canturriando ha realizado una breve temporada de su concierto Fiesta en la casa del árbol y ha sorprendido a su audiencia con sonidos nuevos, instrumentos creados desde el recicle y armonías que más que sonidos infantiles son actos festivos que transmiten con ternura pequeñas historias que van desplegándose desde las notas musicales. Una fiesta en la que el adulto y el niño se integra impregnando alegría a toda la sala y donde el grupo musical dirigido por Jorge Luis Valencia lidera un acto de creatividad y talento que es muy bien recompensado con la admiración de los asistentes. La música para niños y grandes es algo bueno de ver en familia.

10. El Espacio Odeón

Fui varias veces al espacio Odeón durante el año 2016, y cada visita me dejó una experiencia enriquecedora si la tomo desde el decir de los nuevos lenguajes de las artes escénicas y plásticas. Desde este espacio se desarrolla muy bien el acto comunicacional del creador. Propuestas de teatro, dramaturgias, intervenciones, activaciones, música, exposiciones y sobre todo el hacer artístico desde un edificio en ruinas para hablar consistentemente de que una sociedad puede construirse y re-construirse a pesar de sus ruinas… esto es un buen decir como proyecto cultural. Destaco cada evento programado durante el 2016 en este lugar y los invito a que pasen por allí en cualquier momento del año, cada tema que el Espacio Odeon programa es un tema nuevo, re-pensado, re-educado, re-construido, re-bueno de volver a vivir….

 

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