Estudiante de Artes Escénicas de la Academia Superior de Artes de Bogotá. Actor, director y dramaturgo del grupo Oblivio Teatro. Con su ópera prima Amnesia –Las bondades del olvido y la consagración al recuerdo- ha participado en el III Festival estudiantil de teatro de Bogotá, el XV Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá y el XII Festival de Teatro de Bogotá, entre otros.
Siempre es un placer presenciar bajo los aspectos que se permiten y se buscan, el resaltante auge que ha venido teniendo el teatro en los últimos años en la capital de nuestro país. Cabe resaltar, el entusiasmo que genera la labor gestora de quienes se preocupan por el movimiento diverso del mismo en nuestros espacios y el aprovechamiento visibilizado de las propuestas que se gestan diariamente. Esto, logrando que se mantenga una programación recurrente, múltiple y aliciente durante todo el año. Sumando la multiplicación y acceso a espacios que han potencializado la labor creativa y productiva de las propuestas que se vienen formando multitudinariamente en nuestro territorio artístico y teatral. Este año, noto que la producción escénica alcanzó una diversificación con diferentes matices y objetivos, permitiendo un tinte cultural altamente valorable y pintoresco. Dentro del 2016 destaco estos diez montajes que a mi parecer representan con destacado referente la producción teatral de este año:
1. Cómo regresa el humo al Tabaco: La Barracuda Carmela/ Dramaturgia y dirección: Felipe Vergara y César “Coco” Badillo
De la pluma conjunta de “Coco” Badillo y Felipe Vergara, este magnánimo y soberbio montaje presenta un exquisito banquete estético, dramatúrgico e interpretativo, que logra construir una maravillosa y poética epopeya situacional de tres distintos cuadros que se hilan inteligentemente. Con fuertes interpretaciones de Felipe Botero, Catalina Botero y Erik Rodríguez –entre otros-, este tríptico se sitúa entre uno de los montajes más atractivos y arriesgados del año.
2. Histeria: Omutismo Teatro/ Dirección: Jimmy Rangel
Traída de nuevo al escenario este año por el XV FITB. Visceral, dramática, oscura y muy humana. Con una de las interpretaciones femeninas más portentosas y ecuánimes, encarnada por Ana María Sánchez y llevada al límite por una talentosa mano como la de Rangel. Innovadora dentro de los lenguajes en nuestro país y violenta dentro de la transgresión de muchos postulados teatrales. Histeria propone un valiente riesgo y lo lleva con éxito a una explosión sensorial admirable.
3. Camargo: La congregación/ Dirección: Johan Velandia
Con un manejo del thriller que permite un encuentro peculiar con el espacio y el argumento que se propone, Johan Velandia concibe dentro de tres roles importantísimos (actuación, dirección y dramaturgia) un montaje que le apuesta a la exposición de una insólita e invisibilizada historia, explotando todo su material dramático y solidificándola con un atractivo montaje y unas fuertes y sostenidas interpretaciones.
4. Macbeth: La compañía estable/ Dirección: Pedro Salazar
Siempre es un reto enfrentarse a Shakespeare en tiempos de la contemporaneidad y Pedro Salazar es alguien que ha venido adoptando ese reto con suma valentía… y lo mejor, con buenos resultados. Este año, con un Macbeth oscuro, ondulante y pesado, que con ayuda de Laura Villegas y un maravilloso trabajo escenográfico y estético, construyen un gran montaje abundante en sólidas interpretaciones, ritmos peculiares y atmósferas construidas bajo premisas sumamente interesantes y atrevidas.
5. La paz perpetua: Quinta picota/ Dirección: Iván Olivares
Una puesta seria, pesada y atractiva, sostenida por un elenco de actores con un poder energético desbordado, arriesgado y admirable. Sencilla construcción escénica que se complementa a la perfección con fuertes interpretaciones y hace más digerible la complejidad de un texto como el de Mayorga.
6. Kassandra: La Maldita Vanidad/ Dirección: Jorge Hugo Marín
La sencillez del montaje permite contemplar a profundidad y vastedad el soberbio nivel interpretativo de Ella Becerra, quien alcanza con suma fuerza y energía puntos altísimos de poder y alcance dramático. Un texto que presume de complejidad y densidad se dinamita de manera admirable y alcanza una expansión de su discurso de forma dinámica y certera.
7. La piedra oscura: Exilia2 Teatro/ Dirección: Víctor Quesada
El claustro como primera instancia para proponer el desarrollo de una relación de dos personajes entrañables. Una dirección notoriamente comprometida y dos interpretaciones memorables por parte de Erik Rodríguez y Fernando Bocanegra, dibujando matices de lo intimista y dando desarrollo a un montaje emotivo, sobrio y muy humano.
8. La historia del señor M: Festival Iberoamericano de Teatro, Teatro Nacional y Manuel Orjuela / Dirección: Manuel Orjuela
Notoriamente autorreferente, llevada de la mano de Manolo Orjuela y complementada con un elenco de actores hermético y a la altura. Un montaje que presenta delicadamente puntuales rasgos culturales y los dinamita en niveles dramáticos y cómicos sumamente interesantes, llevando a la realización de una historia sencilla y convencional, en un cuadro familiar que contiene mucho más.
9. Perdida en La Mancha: Mónica Giraldo – L’explose / Director: Tino Fernández
Hacerle frente a un texto tan grande y por momentos dificultoso como El Quijote de La Mancha, impulsado de un objetivo por teatralizarlo, podría parecer toda una ardua y complicada labor. Mónica construye un montaje de narración oral que matiza soberbiamente con su capacidad actoral, valiéndose de música en vivo y llevando a maravillosos estados un precioso texto como el de Cervantes.
10. Morir de Amor: La maldita vanidad / Dirección: Jorge Hugo Marín
Intimista, dramático, explosivo, hostil y conmovedor, Morir de Amor es un montaje que sumerge al espectador entre una diatriba de las moralidades familiares, las repercusiones pasionales y los arraigos amorosos. La muerte, como eje detonante de varios puntos de altitud, llevados al máximo por un elenco de actores que dedica a un trabajo consecuente y nivelado y una historia que permite que se permeen las emociones tintadas también por un notorio tipo contextual colombiano.


