No es la esquizofrenia ni la demencia lo que se revela sino la sociedad que rechaza, desvalora, invisibiliza, arrogante en sus modos de marginar. La sociedad que enjaula y encierra, al que parece como distinto, al que se mira como menos. La locura es aquí, rebelión, la opción de reivindicación del que ha sido ninguneado.
El texto es construido con fluidez y sin excesos, de modo que la narración es siempre clara y el proceso del personaje visible en todo momento. El espacio que sugiere el montaje se muestra como el ámbito del deterioro en el que la siquis y la moral del personaje han caído, así como su condición humana que se denigra al extremo. Esta obra cuyo humor en extremo sarcástico, interpela al espectador, lo pone en crisis respecto de sus componentes sociales. Una obra en formato de tragicomedia, que abrazan magistralmente el teatro y la literatura.
Proyecto de: La Esfinge Teatro de Ilusiones y el Teatro Experimental La Mama
Dirección: Carlos Alberto Sánchez Quintero
Dramaturgia: Carlos Alberto Sánchez Quintero
Elenco: Juan José Aguirre


