En un país que apenas empieza a reconocerse en sus múltiples formas de amar, esta puesta en escena aparece como un gesto radical de memoria. La obra no levanta pancartas, no grita, no impone. Se sienta contigo, te mira a los ojos y dice: “esto fue lo que nos dolió”. Y lo hace a través de escenas fragmentadas, de cuerpos adultos que regresan al eco de su infancia o adolescencia, y de palabras que todavía duelen como si fueran nuevas: “marica”, “normal”, “bailarín”, “amigo”. La pieza no se construye desde la linealidad, sino desde la intimidad: es un tejido de auto ficción y documental, de recuerdos propios y ajenos, de confesiones, metáforas y bailes que no pudieron bailarse en voz alta. El proceso de creación parte de imágenes, textos, entrevistas y emociones compartidas, y se nutre de referentes tan potentes como Pina Bausch, José Sanchis Sinisterra, Sergio Blanco o Lady Gaga. Aquí, la palabra no solo se dice: se canta, se encarna, se coreografía. La escena es lugar de duelo y de gozo. El espectador es invitado no a mirar desde lejos, sino a reconocerse en las marcas que el lenguaje dejó en el cuerpo y en la memoria. Porque esta obra no busca respuestas, sino un gesto más simple y más honesto: recordar para no olvidar.
Proyecto de: Salto al vacío
Dirección: Iván Gómez Gaitán
Dramaturgia: Iván Gómez Gaitán
Elenco: Jerónimo Remolina, Santiago Mora Ballesteros, Iván Gómez Gaitán



Hermosa esa obra ????