Aquí tenemos, pues, nuestro Primer amor que no pretende ser un canto —siempre hay que cantar— sino un grito. Un grito de alabada desesperanza, un amoroso grito de dolor, un grito para celebrar la inquietante derrota. No la mía; la de la especie. Cosa triste.
Ante los que quieren, están los que pueden.
Y los que queremos siempre seremos más.
Y los que pueden siempre serán los mismos.
Y cuando quieras gritar, te dejarán.
Y cuando te quieran callar, te callarán.
Y al final de todo, ellos ganarán.
Ahora que la policía puede entrar en nuestras casas, como en el medievo.
Ahora que los reyes se afirman, como en el medievo.
Ahora que sólo unos pocos son favorecidos, como en el medievo.
Ahora que lo que nos separa del medievo es el cuarto de baño.
Quiero gritar —que no cantar— la derrota.
Ante el desastre, yo digo Beckett.
Ante el hundimiento, yo digo escenario.
Ante el medievo, yo digo Dante.
Ante el estiércol, yo digo flores.
Así pierda.
Así pierda.
Proyecto de: Teatro Matacandelas
Dirección: Diego Sánchez
Dramaturgia: Samuel Beckett
Elenco: Juan David Toro Velásquez
Ficha artística: Fotografía: Sara Marín




