Cuando uno cumple 50 años haciendo lo mismo todos los días a eso se le llama jubileo, o jubilación. Que no es lo mismo, digamos, que retiro remunerado, porque frecuentemente la gente que cumple con esa etapa se queda sin nada que hacer y, la mayoría de las veces, sin recursos.
De todos modos el tiempo es inexorable. Por ejemplo, yo cumplí 50 años ejerciendo el oficio de actor y nada más. Lo anterior quiere decir que no fui ni pintor ni músico ni poeta, mejor dicho, no puedo llamarme artista por derecho propio. Lo que es peor, resulta que los actores son los últimos eslabones en las cadenas de producción de las llamadas artes escénicas, pues aparecen después de los libretistas, los directores, los ambientadores, pero el actor se coloca, o lo colocan de tal manera en el orden de producción que pareciera que él lo ha hecho todo. A raíz de ese malentendido, el pobre iluso se queda con la duda de si ha contribuido o no a la cultura teatral. Y mientras lo piensa, si es que no se muere mientras tanto, a veces recuerda cómo comenzó y por qué lo hizo.
Mis recuerdos son o difusos, fantasmagóricos, contradictorios. No sé qué fue antes o qué fue después, solo sé con precisión que cumplía 20 años el día que actuaba por primera vez. Por esa misma época estaba en cartelera una película de Ingmar Bergman, el director sueco. La película se llamaba, y se sigue llamando, ‘Las fresas salvajes’, y trata del viaje de un médico desde la ciudad en que vivía hasta otra ciudad, en donde le van a celebrar el jubileo. El médico, que se llama Isak Borg, interpretado por el actor Victor Sjöström, recuerda su pasado durante el trayecto, apoyándose en sus propios sueños y en los sitios familiares que va redescubriendo en el camino.
Al final el personaje se muere, y posiblemente para siempre, como me podría pasar a mí si no concluyo esta confesión con una frase lapidaria: yo buscaba identidad, saber quién era, y lo que me encontré fue un oficio que me dio para vivir. Ejercer un oficio en el área de las artes escénicas creo que fue mi contribución al medio, por eso me tratan como si yo fuera un patriota. De todos modos estoy aquí, sentado, sentando cátedra y robando cámara. He dicho»
Mensaje tomado del periódico El tiempo


