La señorita Curatodo se pasaba la vida ayudando a los demás. Desde muy temprano, todas las mañanas se veía una larga fila de pacientes en su puerta: que un dolor de muela, que un dolor del corazón, que una piedra en el zapato, que un amor me dejó, que el perro ya no come, que la lluvia ya no cae, que el sembrado no florece, que el malgenio me atrapó. Tantas quejas, tantos males y la Curatodo siempre con la solución en la mano, siempre tan atenta y sonriente, siempre dispuesta a escuchar. Sin embargo, ella sentía que algo le faltaba y una mañana ya no quiso atender a nadie más. No quería comer, no quería hablar y mucho menos escuchar. Por eso, esa misma mañana, Tomatina Curatodo puso un aviso en su puerta: Cerrado. Y así, por el mundo en su bicicleta, a su amor decidió ir a buscar.
Proyecto de: María del Sol y CantaClaro
Dirección: María del Sol Peralta
Dramaturgia: María del Sol Peralta
Elenco:


