La obra nos presenta a un hombre que custodia recuerdos: un coleccionista de objetos cuya verdadera riqueza es la huella emocional que cada uno conserva. Atrapado entre dos pérdidas, nos invita a recorrer una historia de paternidad, duelo y herencia afectiva. Mientras acompaña a su padre al final de su vida y enfrenta el distanciamiento de su propia hija, nos hace testigos de las complejas cadenas de amor, silencios y heridas que atraviesan tres generaciones. Con profunda sensibilidad y valentía, este unipersonal nos confronta con el lugar que ocupamos en nuestra familia y nos invita a preguntarnos si es posible romper los ciclos que heredamos para encontrar nuevas formas de amar, cuidar y construir nuestros vínculos.
Proyecto de: Escena & Sistémica y La maldita vanidad Teatro
Dirección: Ella Becerra
Dramaturgia: Alejandro Calva y Ella Becerra
Elenco: Alejandro Calva
Ficha artística: Producción: Hanna Berumen y Lourdes Gazza / Asistente dirección y Producción: Juana Londoño / Colaboradores Sistémicos: Martha Leal y Pedro Luis Falla / Diseño: Rafael Farias


Un viaje a la pérdida, a las despedidas, a los duelos y los vínculos, y al encuentro con uno mismo. Una historia personal y a la vez universal que nos habla de nuestro camino en solitario en medio de vínculos que no elegimos, pero que nos marcan nuestro sitio en el mundo. Una obra escrita por un maravilloso actor y artista, dirigida con ojo inteligente y delicado.
Cien por cien recomendable.
En “Otro Vínculo Salvaje” el actor Alejandro Calva nos lleva de la mano por una montaña rusa de emociones: está inmenso, me hizo llorar y reír con él.
No te lo pierdas.
Me encantó la función y la sala La Maldita Vanidad.
Un hombre atrapado entre un padre complejo y una hija que lo niega como padre. Obra interesante que te hace reflexionar de tus relaciones con los otros . La recomiendo.
También destaco la actuación de Alejandro Calva y la dupla con la directora Ella Becerra.
Hay que hablar de la majestuosidad del trabajo de Alejandro Calva. Porque cuando descubres que esta historia nace también de su propia vida, todo adquiere otra dimensión. Poner tus propios vínculos, tus pérdidas, tus preguntas y tus heridas al servicio de un escenario requiere una valentía y una generosidad enormes. Como actriz, me parece un trabajo de una honestidad y una entrega extraordinarias: no hay artificio que esconda al ser humano detrás del personaje. Y sí… yo lloré. Se me metió un Calva en el ojo… ????????????