Directora del Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá y directora artística del Teatro Nacional. Antropóloga, ex-directora del Teatro Jorge Eliécer Gaitán y directora de Relaciones públicas durante varios años, de las entidades que hoy dirige.
De las 10 obras seleccionadas 7 tienen dramaturgia propia y de muy buena calidad, me parece importante hacer énfasis en este hecho pues creo que es fundamental el gran momento por el que pasa el teatro colombiano, que se expresa en la cantidad de trabajos realizados en el último tiempo, así como en la calidad y el número creciente de invitaciones internacionales que nuestros creadores están recibiendo. Son además escritores que también están involucrados en otros aspectos del quehacer teatral, además de dramaturgos son actores y directores y esa combinación hace una gran diferencia.
1. Camargo: La congregación / Director: Johan Velandia
Johan Velandia escribe, dirige y actúa en la obra. La puesta en escena es escalofriante, desde la invitación a una parte del público a compartir la mesa con un desconocido que se va develando como un asesino. El nivel actoral es maravilloso, y nos llevan a través de un «thriller» muy bien desarrollado con un texto consistente de teatro documental y la denuncia de un asesino en serie donde las víctimas fueron solamente mujeres.
2. Camilo: Teatro La Candelaria / Dirección: Patricia Ariza
Es un placer ver como el Teatro La Candelaria es capaz de reinventarse permanentemente. Esta obra que mantiene su línea de trabajo, esa manera seria y profunda de abordar los problemas políticos colombianos, en esta ocasión desarrolla una puesta en escena absolutamente contemporánea. El lenguaje corporal utilizado se convierte en una coreografía que nos lleva por los momentos principales de la vida de Camilo, con un trabajo actoral que tiene el sello de La Candelaria.
3. Las raíces flojas: La gata cirko / Dirección: Felipe Ortiz
Esta obra de creación colectiva que utiliza distintas técnicas de circo, las telas, los vuelos, el equilibrio y el clown maravilloso de Felipe Ortiz quien también dirige la obra, nos habla del desplazamiento, a partir de una dramaturgia consistente y redonda. Esta compañía de circo, la más importante de la ciudad, ha encontrado la consistencia perfecta entre la buena calidad del nuevo circo y la habilidad de contar bien una historia.
4. De peinetas que hablan y otras rarezas: Umbral Teatro / Dirección: Carolina Vivas
Este último trabajo de Umbral Teatro, cuya dramaturgia es de una de las mujeres relevantes y sólidas en la escena teatral, Carolina Vivas, quien también dirige la obra, nos lleva por nuevos caminos utilizando la música, las instalaciones de multimedia y excelentes actores, que sin hacer concesiones, muestran un par de personajes entrañables que nos hablan de la amistad, la solidaridad y también del desplazamiento en la dura vida de la calle.
5. Morir de amor: La maldita vanidad / Director: Jorge Hugo Marín
Esta obra como todas las de La maldita vanidad, tiene la impronta de un trabajo constante que ha construido una dramaturgia propia, que se reconoce con facilidad. Jorge Hugo Marín como dramaturgo y director nos muestra a partir de historias de la vida cotidiana, de la vida familiar, con un dejo chejoviano, aspectos dolorosos de una sociedad, muchas veces paisa, que nunca es plana, que tiene diversas capas que la enriquecen, con un grupo de actores cuyo trabajo vale la pena destacar, en esta obra que nos habla de la intolerancia frente a la diferencia.
6. La historia del señor M: Festival Iberoamericano de Teatro, Teatro Nacional y Manuel Orjuela / Dirección: Manolo Orjuela
Interesante reflexión la que nos plantea Manolo Orjuela. Con la disculpa de una historia personal, va más allá, nos muestra la historia de la clase media de nuestro país, con sus miedos, sus agresiones, sus frustraciones, pero sobretodo la dignidad encarnada en las mujeres de una familia que día a día se empobrece. Magníficos actores de la mano de Manolo, director, y dramaturgo junto con Julián Arango Osorio. Es coproducción del FITB.
7. Labio de liebre: Teatro Petra / Dirección: Fabio Rubiano
Labio de liebre, es tal vez la Guadalupe de esta época, es una descarnada reflexión sobre la violencia de los paramilitares, de los desaparecidos, de las masacres que vivimos en los últimos años. Un muy buen texto, buena dirección y actuación fuera de serie de Fabio Rubiano y del resto de los actores de Petra. Es bueno destacar el arte en manos de Laura Villegas, que convierte todos los elementos en otros actores que juegan un papel fundamental junto al humor negro, con el que se cuenta una historia que recordaremos por mucho tiempo.
8. Los cinco entierros de Pessoa: Teatro Tierra / Dirección: Juan Carlos Moyano
Es una coproducción del FITB y el Teatro Mayor Julio Mario Santodomingo, pero sobretodo es el producto de un trabajo serio de investigación, que como siempre emprenden Juan Carlos Moyano y su equipo del Teatro Tierra, que los llevó a vivir en Portugal tras los pasos del autor lusitano, para realizar esta obra primero allí, donde tuvo gran impacto y excelentes críticas, y luego volver a montarla aquí, en Bogotá, únicamente con su compañía. Es una obra bellísima y poética con una fuerte acción dramática, que parte de la vivencia de sus heterónimos en el momento de su muerte.
9. La secreta obscenidad: Teatro del embuste / Dirección: Matías Maldonado
Texto irreverente y divertido del que Matías se sirve para hacerle un merecido homenaje a Valdiri, quien fuera uno de los actores en las primeras funciones. Un par de grandes actores, tanto Cabiativa como él mismo Matías están fuera de serie. Difícil decidirse por una obra del Teatro del Embuste, quienes han encontrado en su alianza con Odeón, un espacio perfecto para desarrollar su ingenio, su lenguaje, su humor negro y una estética acorde con lo que ellos producen. El homenaje a Valdiri hizo inclinarme por esta obra de Marco Antonio de la Parra que convierte a dos grandes pensadores del siglo veinte en unos exhibicionistas callejeros, repulsivos y encantadores al mismo tiempo, que nos hablan de los horrores de la guerra que hemos vivido y de cómo nos acostumbramos en la ciudad al desplazamiento, todo con dosis mayúsculas de humor.
10. El amor de las luciérnagas: Teatro Nacional / Director: Alejandro Ricaño
Es importante que el Teatro Nacional se arriesgue nuevamente a realizar montajes de dramaturgos de este estilo, como alguien dijo parodiando a Fanny, «que bueno que el tiatro vuelva al Teatro Nacional». El autor y director, el mexicano Alejandro Ricaño, montó su obra más premiada en México, una comedia romántica y negra, y al mismo tiempo realizó un gran trabajo, con una puesta en escena impecable, con un escenario limpio y basado solamente en el trabajo de cinco muy buenas actrices y dos actores igualmente buenos, que nos cuenta la historia de una María que es también todas las Marías, y todas las mujeres cuando amamos y nos dejamos convencer de que «el amor es como las luciérnagas, intermitente».




