Mensaje Nacional Día Mundial del Teatro

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Carlos Rodríguez Cruz, es uno de los más destacados y creativos directores de teatro de la región caribe, nacido en 1950 en Santa Marta, se formó como hombre de teatro no solo en su ciudad sino también en Bogotá, Brasil, Uruguay y Estados Unidos. En Santa Marta a comienzos de la década de los 70 junto con un grupo importante de artistas, se encargó de darle un fuerte impulso al teatro de su ciudad con una lista de montajes en los que se destacó como actor. Al paso de los años el maestro Carlos Rodríguez Cruz incursionó en la dirección teatral, en la docencia ubicándolo en el año 1988 como Profesor de Teatro para la Fundación para el Desarrollo Dramático y Artístico del Magdalena, y en la gestión siendo entre otras actividades miembro fundador de la Corporación Centro Colombiano del Instituto Internacional de Teatro ITI – UNESCO 2000 – 2015, miembro fundador del grupo Ceda Teatro desde 1981, fundador del Festival Internacional de Teatro del Caribe, fundador de la Sala Concertada Roberto Linero De Castro y Fundador de la Escuela Técnica Laboral de Artes escénicas.

Les compartimos las palabras de Carlos Rodríguez Cruz para este Día Mundial del Teatro 2016:

El teatro colombiano durante el 2015 lleno la retina de miles de espectadores de liebres que mostraron lo cómico en lo trágico, de mujeres encerradas de cuerpo pero libres de espíritu, de fusiones con las nuevas tecnologías, de realidades, de imaginarios, del circo que se basa en el día día, de aplausos generados desde el grito desgarrador o desde el susurro taciturno del asombro, el teatro colombiano vive pero sobre todo hace soñar.

Estamos en un momento histórico donde los festivales de teatro se convirtieron en los Woodstock de nuestra realidad, donde los teatristas no sienten miedo de experimentar, de probar de mostrar y a veces de discernir de lo cotidiano, de ir hacia o contra la corriente, Donde cada día son más los que alimentan su alma desde las butacas y se lanzan a este mundo con la convicción de que se puede volar. El teatro colombiano vive y genera vida.

Lo cierto es que estamos viviendo una época diferente y eso ha permitido que la cultura en general se convierta en ese eje transversal que nos une pero que al mismo tiempo nos diferencia desde la percepción y recepción de lo que nos motiva, nos alienta nos define, Ahí el teatro, no solo el generado en el último año sino el que se viene cocinando a fuego lento durante tantos años aquel que muestra la esencia del sentimiento individual o tal vez el de mirada colectiva que nos cuestiona y redirige.

Los teatristas debemos continuar con este camino bordeados de la esperanza continua que desde las tablas podemos aportar a un colectivo ávido de conocer ese mundo que vislumbra el entorno desde otras miradas, que los ínsita a pensar, reflexionar o simplemente a desconectarse de sus propias realidades, a ser los pacificadores en estos tiempos que apuntan a un postconflicto donde el arte debe ser el camino y nosotros los guías.

Por ello los invito a soñar bajo la luz incandescente de un reflector, a ser visionarios de nuestras sociedades, a resistir y persistir en una existencia que traspasa lo individual y transmuta a lo colectivo, a formar y ser formados, a ser faros de esperanza en los momentos más difíciles de nuestro país, a implicarnos de manera directa en la visión de nuestro territorio donde el Teatro es la puerta y nosotros debemos mostrar el camino.

 

 

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