Este trabajo escénico, aborda la lucha interna de una mujer —interpretada por tres actrices—, un monologar fragmentado e intenso. Es así que, a través de un torrente de palabras, la protagonista expone su experiencia de trauma, angustia y aislamiento en una sociedad de la cual fue víctima, una sociedad que no hizo nada ante lo que vivió en su infancia la protagonista y que marcó física, emocional y corporalmente su devenir en mujer mayor. La memoria fragmentada lucha por no desaparecer mientras se enfrenta a la imposibilidad de habitar su propio cuerpo, es esta lucha el leit motiv o estructura narrativa de su angustiante vivir, en donde la voz y el cuerpo son los depositarios de sus pensamientos, sensaciones, emociones y reflexiones transitando por líneas de acontecer equidistantes y que generan una disociación que refuerza la fractura interna de la mujer. La obra se desarrolla en tres momentos claves dentro de su narrativa fabular: infancia, adultez y vejez; los cuales se suceden de manera discontinua y fragmentada un solo espacio-tiempo situacional: un cuarto de un psiquiátrico en el que habita con sus recuerdos como si del purgatorio se tratara, un espacio de naturaleza sartriana… Es desde este tríptico de unos órganos sin cuerpo, que se evoca una mente atrapada en un espacio claustrofóbico, delimitado por linóleos blancos y una única lámpara colgante.
Cuerpo concebido como cárcel, imposibilidad de la existencia que se intenta abandonar. ¿Qué camino queda entonces? Deshacerse del cuerpo mismo que retiene la existencia.
Proyecto de: Colectivo Fluxus Teatro
Dirección: Arley Ospina Navas
Dramaturgia: Arley Ospina Navas, reescritura a partir de textos de Samuel Beckett y Gilles Deleuze
Elenco: Indira Duque, Angie Hernández, Luisa Vargas




