Hay diversos mecanismos que provocan la satisfacción cerebral. Uno de ellos es el ASMR (siglas en inglés para Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma). Este fenómeno, que invadió los canales de Youtube, se enfoca en provocar sonidos suaves, como rozar una brocha de maquillaje en un micrófono, cortar jabones o hablar en susurro. La obra está se inspirada en esta tendencia y se adentró en el mundo afónico de los murmullos: es una obra en susurros’, una puesta en escena en la que una pareja se encuentra en un lugar donde el susurro es la norma. Allí, se plantea como un peligro inminente y fatal subir la voz y aborda el aislamiento, la necesidad de salir de un confinamiento apacible, la imposición de una máscara en tiempos en los que cada acto tiene la posibilidad de ser visto y escuchado por muchos, valorado y juzgado.
Proyecto de: Compañía Espacio Escénica
Dirección: Julio Escallón
Dramaturgia: Julio Escallón
Elenco: Luna Baxter y Julio Escallón



