Johan Casallas: Esto-vi en 2026

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Artista con formación en artes escénicas, plásticas, literatura y medios audiovisuales en los centros de formación CREA – Idartes. Técnico laboral de tejido con agujas de la Escuela de Artes y Oficios Santo Domingo. Actualmente estudia Cine y Televisión en la Universidad Nacional de Colombia y Artes Escénicas con énfasis en Dirección en la Academia Superior  de Artes – ASAB.  Su trabajo se enfoca en la experimentación plástica y narrativa a través del uso semiótico de la imagen. Sus historias mezclan los géneros de terror, fantasía, surrealismo, realismo mágico y humor negro. Le interesa la comunicación teórica y práctica entre los lenguajes del teatro y el cine, donde encuentra la mayor posibilidad de la representación. Se ha desempeñado fundamentalmente en los roles de director, guionista, dramaturgo, actor, animador, montajista y diseñador sonoro. Actualmente investiga sobre las formas de existencia animales, teatro físico y el teatro de títeres y objetos. Es integrante del Semillero de Crítica Teatral, iniciativa vinculada a la asignatura Análisis del espectáculo, correspondiente al segundo semestre del programa de Artes Escénicas de la Facultad de Artes ASAB de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas.

Comienzo esta breve recolección de algunas de las obras de teatro que he visto a lo largo del año pidiendo excusas a las tantas otras que no tuve la oportunidad de espectar. Bogotá es una ciudad rica en teatro y teatralidad, de ahí que haya tanto para escoger y tanto que se queda sin descubrir. Que esta sea una invitación al lector/a para conocer aquellas obras que aquí se nombran, pero también las que se asoman en la ausencia de mis palabras, las que necesitan de ojos más atentos (los tuyos, lector/a) para ser puestas en la conversación tan amena que se da después de cada función, que inicia con “¿Qué te pareció” y termina a veces, si la fortuna nos acompaña, en un silencio que dice más que las palabras; ese es el lenguaje del buen teatro, el lenguaje indescriptible del alma.

¡Gracias a Kiosko Teatral por esta bella invitación!

Divanidad / La puntada Colectivo / Dirección: Juliana Herrera

Difícilmente puede existir en el teatro un lenguaje que se aproxime más a la humanidad que el clown, y este unipersonal es de los que mejor concentra el significado crítico y sensible de la risa que produce ver al ser expuesto y dispuesto a mostrarse tal y como es. Es algo para agradecerle y admirarle a Juliana Herrera, una niña extraterrestre, una payasa de primera categoría. Divanidad es un ser espacial que llega a la tierra y descubre junto con la palabra la dificultad de la vida del individuo que tiene hambre, que le toca trabajar como mesero/a, rebuscarse la vida cantando, descubrir la codicia y la amistad, entre mucho más, para luego de haber tocado fondo renacer esperpéntico, aún incompleto pero lleno de belleza. Esta pieza es una maravilla, una joya que sí o sí hay que contemplar. Divanidad me recuerda por qué es importante hacer teatro, luego de verla, la vida cobra otro significado.

Macbeth / Teatro Nacional / Dirección: Katalina Moskowictz

¿Por qué será que permanece tan presente Shakespeare y su tragedia? Tal vez sea que la sangre derramada, frenado el flujo que la oxigena, se estanca indeleble y no se limpia con  acilidad.  Esa sangre que nos cae como una lluvia y que lleva condensada en su cuerpo la violencia que atraviesa la historia humana vuelve al escenario bajo una dirección obsesiva y pasional, con interpretaciones entregadas y una propuesta escénica que hace común y familiar una atrocidad. Macbeth es entretenida, voraz y aterradora, no sin dejar de lado la cruenta historia de la codicia desmedida que asfixia a todo porvenir. En una disposición de teatro en arena, con un elenco compuesto de hombres que adquieren en su figura la energía de las brujas, de los generales y la feminidad insidiosa y mortal de Lady Macbeth, con títeres en escena que hacen, a la vez que perturbadora muy divertida la experiencia, esta es una obra que definitivamente hay que descubrir.

Pronombres / La migra / Directora: Margarita Babel Arboleda

Una obra que como dramaturgia lleva un tiempo existiendo pero que nació recientemente en el escenario. Esta obra la conocía desde hace un tiempo por cosas de la vida universitaria. La historia de Ella, enamorada del amor tal como se lo imagina, termina por desbaratar todos sus preceptos cuando conoce al Tipo, hombre misterioso y calvo que… no les echo todo el cuento, ¡tienen que verla! Las interpretaciones son maravillosas, y la dirección supo construir un universo donde hablar en tercera persona del singular es más que posible y atrayente. Con una escenografía móvil y modular, me parece que esta obra crecerá enormemente. Es muy reciente, así que no hay excusa para no agendarse, seguramente habrá más de un Tipo, una Ella, un Él, una Mamá y una Mami en el público que se sentirán identificados con esta propuesta.

Lo que no tiene nombre / La congregación Teatro / Dirección: Johan Velandia

Mi experiencia viendo esta obra fue particular, pues la expecté no en una función general sino en un ensayo con público invitado. ¿Eso qué significa? Que la vi un poco más desnuda, digamos que sin todos los juguetes y aún así… Aquí hay teatro del bueno, aquí hay un texto y una puesta en escena que te susurra al espíritu. Basado en el libro homónimo de Piedad Bonnett, Lo que no tiene nombre es una obra que posee el sello distintivo de su director en lo que refiere a la creación de imágenes con potencia expresiva, alimentada de talentos en escena invaluables, llenos de energía y con una entrega que siempre se agradece desde este lado donde las luces no nos iluminan. El suicidio es tratado en esta obra con cuidado y respeto, humanamente se hace visible en la grieta de la realidad que permite el teatro. Después de verla, el consuelo se concentra en el pecho y en el estómago.

Torta Genovesa / Hijos del ocio / Dirección: Rubén Darío López

¿Alguna vez han ido a ver una obra hiperrealista? Torta Genovesa es tan así que terminas comiendo al final de la función una rebanada de pastel. Esta obra te hace sentir como las paredes de la casa de una familia, que debe afrontar la próxima muerte de una de sus miembros, y en torno a su partida se descubren los dolores y alegrías que comparten cada uno de sus allegados con ella y entre ellos. Un elenco magistral que interpreta con el más mínimo detalle a cada personaje, una historia familiar cautivadora y llena de tristeza, una apuesta por el realismo que no teme en reconocerse teatralmente desde los distanciamientos, la iluminación o una trama argumental que propone saltos de temporalidad, conforman el cuerpo y la cubierta de una torta demasiado buena para ser rola, una torta bien caleña.

Hermanos / La navaja de Ockham y Compañía Nacional de las Artes – La CNA / Dirección: Katalina Moskowictz

Porque el buen teatro hay que repetirlo, este año volví a ver esta obra tan aterradora, no porque se trate de una historia llena de oscuridad fantástica, sino porque es real, cruda y visceralmente real. Hermanos es una pieza contundente que aborda la relación conflictiva de tres hermanos encerrados en un cuarto de San Alejo mientras cesa la lluvia, pero antes de que pase el diluvio, tendrán que decidir qué hacer con un crimen atroz cometido por el menor. Su decisión nos recuerda que lo más perverso de la sociedad comienza en familia, porque entre hermanos hay que protegernos, ¿cierto? Es tan real que incluso uno siente que huele, y como esta puesta en escena es de público enfrentado, uno también se queda con el detalle de cada interpretación y tiene el alivio de saberse en una sala de teatro, acompañado de los otros espectadores que te recuerdan que no estás encerrado ahí, solo junto a los hermanos… La oscuridad en esta obra es abismal, es la primera vez que grito en teatro y abrazo a un desconocido a mi lado por temor.

El canto de las moscas / Teatro Experimental Fontibón – TEF/ Dirección: Juan Carlos Moyano y Emilio Samuel Ramírez

En una tela se concentra una infinidad de imágenes teatrales que se insuflan con el aliento de los versos de María Mercedes Carranza. El dolor de un país que respira la violencia es bellamente compuesto en esta obra de creación colectiva que define lo teatral como el mundo donde lo indecible tiene forma en un escenario, tiene voz y presencia compartida. Esta es una experiencia llena de afecto, de dolor y resignificación de la pena. Es una proeza del TEF el llevar estos modos de teatro a los bordes sociales. El ejercicio consciente de hacer teatro implica pensarnos como seres en comunidad, y esta obra es el resultado de una juiciosa investigación sobre las masacres y las desapariciones en nuestro país… no hay que dejar de hablar de estos temas, pero hay que encontrar otras maneras de abordarlos. El TEF ha encontrado un lenguaje que sabe decir más de lo que se puede con las palabras.

Alma / Ana María González y Taller 406/ Dirección: Sirley Martínez

Un monólogo conmovedor que nos deja ver a la persona detrás de su oficio como actriz. Alma es lo que queda de un accidente en el escenario donde una actriz que ejecutaba algo de Shakespeare termina asimilando que se le fue la mano en la interpretación de la tragedia y ahora tendrá que encontrar una manera de llegar a la luz, no la del escenario para ser vista, sino la que le indica su nuevo destino, más allá de los mortales. Llena de una documentación y archivo familiar compartido al público, Ana nos habla de su vida, de su familia, de su amor por el teatro y sus pequeños pasos hasta ser la maravillosa artista que hoy se presenta en el escenario. Uno percibe en Alma mucho amor, amor por parte de quien nos habla, pero también desde la dirección, el diseño de utilería y de vestuario. Es siempre gratificante ver una puesta en escena con compromiso humano, porque si bien se dice (y no es mentira del todo) que al espectador le interesa el resultado y no el proceso, hay propuestas escénicas que te permiten apreciar el hacer como foco del acto escénico… Finalmente, ¿para quién es el teatro?

La avería / Charlot Teatro / Dirección: Daniel Soulier

Esta sátira transforma una aparente reunión de abogados retirados en un juego cruel que hace dudar del valor de la vida de un hombre que llega por accidente al lugar donde se reúnen estos peculiares personajes, luego de que su carro sufriera una infortunada avería en la carretera. Hacer que un juicio inventado se vuelva un acontecimiento teatral entretenido requiere de un texto muy bien cuidado y de interpretaciones capaces de asumir tanta responsabilidad en la palabra. La avería cumple con ambos requisitos. Es una producción cuidada y detallista, con una composición escenográfica pulcra y sin desajustes visibles, lo cual hace mucho más irrisorio el acontecimiento del juicio, donde cada parte expone argumentos descabellados y muy bien justificados. Parece que es preferible ser culpable e interesante que un don nadie inocente, eso es lo que se resuelve en esta obra que juzga y condena una vida en orden y aburrida como algo sin valor para el divertido juego de la abogacía.

Arrugas / Compañía Nacional de las Artes – La CNA  / Dirección: Carolina Mejía Garzón

Me fascina ver obras en ensayos, porque en esa desnudez se revelan íntimas. Arrugas la pude observar antes de la función y puedo asegurar que no me había reído tanto en el teatro, me dolía el estómago de la risa. Es una historia de dos mujeres en un geriátrico, parece ser, que tratan de escapar de la enfermera de planta, que oculta una triste historia en su memoria. Esta obra es clown, dirigida, actuada y escrita por mujeres. Es fascinante ver a las intérpretes hacer el ridículo en teatro.  Hace parte del festival Akelarre de la CNA, un festival que incentiva la creación de directoras de teatro, una gran apuesta por la escena contemporánea.

Bonus track… Porque el talento viene de cualquier parte:

Incendios / Elemental Teatro / Dirección: Jhon Viana

El FESTA – Festival de Teatro Alternativo trajo a Bogotá un precioso montaje de la aclamada  dramaturgia de Wadji Mouawad.  Elemental Teatro entrega una experiencia que conmociona por la delicada reconstrucción del texto en imágenes y acción dramática. La historia edípica de los hermanos que buscan a su padre y hermano como última voluntad de su madre, la mujer que canta; atravesar la memoria convulsa de una vida marcada por la guerra es ejecutada con maestría y sensibilidad. Una experiencia kairótica, donde su extensión de tres horas deforma toda una eternidad en instantes de asombro y afectación. Es, sin duda alguna, una de las mejores obras de teatro que he podido ver. Resuelta en la síntesis de una mesa en la que se conectan los tiempos presentes y pasados, Incendios consigue resonar hondo… aún tengo vívidas imágenes de la puesta en mi memoria.

Oasis de la impunidad / Teatro La Re-sentida (Chile) / Dirección: Marco Layera

Soy estudiante y a veces puedo ir gratis al teatro. El Delia Zapata trae a veces invitados internacionales y a veces se junta el hambre con las ganas de comer. Fui a ver esta obra gratis y me quedé perplejo. ¡Qué pedazo de propuesta escénica! Una crítica capital a la violencia estatal resuelta en una investigación teatral y coreográfica que juega con la perturbación del público. Es una verdad terrible de aceptar, pero lo mórbido que se hace posible expresar en el escenario bebe directamente de lo real; esas deformaciones exponen la vida, su crueldad, y al mismo tiempo es un alivio saberse seguro entre las butacas y que esa realidad virtual no nos toque… pero si atravesara ese límite la representación, si allí el actor o actriz verdaderamente está pidiendo ayuda ¿quién tendrá el valor de levantarse de su asiento y entrar al escenario? La pasividad del espectador es una condena para la vida que requiere acción para ser transformada. Oasis de la impunidad es una experiencia impresionante en el amplio sentido de la palabra.

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