Kokola Salazar: Esto-vi en 2026

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María del Socorro «Kokola» Salazar es una artista integral que en noviembre de 2026 celebra 40 años de trayectoria ininterrumpida en las artes escénicas. Actriz, dramaturga con más de 15 obras publicadas, directora escénica y artista formadora con un enfoque especializado en investigación teatral y género. Su carrera se ha forjado en grupos emblemáticos como Teatro La Mama, TEC de Cali, La Candelaria (stage), Centro García Márquez «el original», entre otros. Experta en la creación de intervenciones artísticas y performances de calle con enfoques poblacionales diversos (LGBTIQ+ y personas mayores). Creadora de la Metodología de la Herida-Flor, un modelo pedagógico y de creación que transforma las vivencias de violencia en potencia artística y sanación colectiva. Actualmente lidera la dirección artística de Bantúm Producciones, corporación que apuesta por la transformación social y de imaginarios a través del teatro y la construcción de paz con enfoque de género.

El laberinto de los sin sentidos / Teatro Café a ciegas / Dirección: José David Díaz Huertas

Hay obras que se contemplan y otras que se atraviesan. El laberinto de los sin sentidos pertenece a las segundas. La pieza entrelaza movimiento, sonido y memoria para abordar la toma y la retoma del Palacio de Justicia, así como la soledad, la furia y los prejuicios históricos sobre la discapacidad. El relato confronta al espectador con “la ceguera de quienes pueden ver, pero no ven”: una familia deja en un instituto a su hijo con discapacidad visual, cuando empieza a resultarle una molestia; el niño se escapa y luego es captado por un hombre para mendigar. Sin discurso panfletario, la obra encarna la hipocresía y los comportamientos secretos que el protagonista percibe desde sus sentidos.

Con personas con discapacidad visual y auditiva, el escenario se convierte en un espacio de rieles que ordenan el baile y obligan a los cuerpos a encontrarse y desencontrarse. Los machucadores se vuelven extensiones del cuerpo, instrumentos de orientación y percusión, y llegan a ser bus, casa o gato con una precisión física asombrosa. La limpieza del movimiento es de filigrana: cada gesto parece milimétricamente pensado, aunque la historia sea el caos. El Palacio de Justicia aparece como herida abierta —la toma, la retoma, las malas decisiones del gobierno de turno, la desaparición de personas que trabajaban allí—, mientras la iluminación en azules y rojos, el vestuario en ocres y las imágenes acumuladas crean atmósferas, fragmentos y ecos. También se encarnan las miradas sociales sobre la discapacidad (castigo, pecado, mendicidad), lo que produce momentos de dolor y soledad profunda.

El montaje cruza dos memorias: la de un país que no termina de nombrar a sus desaparecidos y la de unos cuerpos históricamente silenciados. Su mayor logro es que ninguna pesa más que la otra. Se sale con imágenes imborrables y la sensación de haber atravesado, más que visto, un laberinto. No es una obra cómoda, es necesaria.

El vuelo de Leonor / Umbral Teatro / Direccion: Carolina Vivas

La maestra Carolina Vivas, transforma archivos reales de su madre en poesía escénica, fotografías, cartas y documentos minuciosamente hilados desde la técnica documental, la biografía íntima se eleva a testimonio social, eludiendo el melodrama para indagar en las presiones que fracturan la mente y el cuerpo de una mujer.

La pieza renuncia radicalmente al juicio filial. No hay culpas ante el colapso de una madre desbordada por su sensibilidad y el peso del cuidado, un abismo agudizado con el nacimiento de un hijo con síndrome de Down. En ese tejido de ausencias conviven la ternura de un padre protector y la compleja herencia colonial encarnada en la nana indígena. La obra opera como un ritual de reparación que encuentra sentido en la proyección de la foto de la nieta de Carolina, instante luminoso que rescata la estirpe del olvido y abre una ventana a la continuidad, la reconciliación y la esperanza.

El ladrón de palabras / Nuestra Gente (Medellín) / Dirección: Jorge Blandón

Inspirada en el texto de Antonio de la Fuente Arjona. Puesta en escena que confronta la necesidad de situar la mirada en los últimos de la fila, explorando las realidades de niños, niñas, mujeres y hombres que claman por la devolución de las vocales y el verbo para recuperar la acción a través de personajes que buscan su voz al verse amenazados por una sombra.

La obra atraviesa tensiones contemporáneas como la importancia de la memoria, el juego inclemente y la carrera contra la inteligencia artificial. De este modo, plantea la urgencia de abrazar la palabra artesanal desde la humanidad, como una filigrana para no olvidarnos los unos de los otros, reivindicando el diálogo y la importancia de pronunciar las palabras, una palabra que no se dice deja de existir, cuando nos roban la palabra, nos roban los derechos.

Esta preciosa historia tocó los corazones de los asistentes y cobró un sentido aún más profundo al conocer el testimonio de su director sobre el proceso comunitario. Este espacio de reflexión reveló la importancia crucial de los grupos independientes que sueñan con la transformación barrial, la construcción de públicos y la descentralización del privilegio de las grandes obras para llevar el arte de alta calidad a los contextos populares. La labor de este colectivo resulta sumamente inspiradora al demostrar cómo el teatro de base social puede resignificar los entornos, validando la esencia de las bibliotecas y los espacios comunitarios como auténticos y bellos lugares de encuentro.

Postales del desarraigo / Teatro La Candelaria / Direccion: Patricia Ariza

Relatos escénicos sobre las heridas sociales y sociopolíticas más agudas de la época: la migración forzada, el exilio y la pérdida del hogar.

Postales del desarraigo es una composición fragmentada del tránsito de seres que atraviesan el despojo, la pertenencia, despedidas y cuerpos como contenedores de memoria, resistencia e incertidumbre frente al exilio. Aborda también flagelos contemporáneos como la xenofobia, la intolerancia y el rechazo en las fronteras; migrantes que, en medio del dolor, piden dignidad.

Todo esto se articula desde una dramaturgia coral escénica que trae a la memoria canciones de antes y de ahora presentes en sus obras.

La obra confronta al espectador con la pregunta inevitable sobre lo que implica habitar el destierro y construye un testimonio reflexivo sobre las fronteras físicas y emocionales de nuestro tiempo.

La suite del despertar / Umbral Teatro (en coproducción con el Centro Nacional de las Artes Delia Zapata Olivella) / Dirección: Carolina Vivas Ferreira

Marco: Conmemoración de los 10 años de la firma del Acuerdo de Paz en Colombia (2016-2026)

A diez años de la firma del Acuerdo de Paz, la pregunta: cómo narrar la guerra, cómo habitar la paz, sigue exigiendo respuestas que desborden los datos estadísticos y la retórica institucional.

La obra asume este desafío: se despoja de la narrativa épica y del documentalismo rígido, y se sitúa en un lugar más exigente y revelador: las grietas de lo cotidiano, donde las vicisitudes, conquistas y contradicciones de la reconciliación atraviesan la piel de ciudadanos y firmantes de paz.

Es un políptico de voces. No hay héroes, ni una sola versión de la historia. Estas historias destacan la densidad ética de pasajes luminosos y estremecedores: la madre que cuida al hombre responsable del asesinato de su hijo, en un acto donde la piedad quebranta la lógica de la venganza hasta que él le revela el lugar donde descansan sus restos; o el tránsito de aquel niño que marchó convencido a las filas insurgentes, cuya madre jamás aceptó la certeza de la muerte hasta que el tiempo les devolvió un abrazo atravesado por los años.

En la arquitectura de la propuesta, la figura de la mujer colombiana se erige no solo como víctima del despojo, sino como columna vertebral de la memoria y la fuerza. Son ellas quienes sostienen el duelo colectivo y convierten el dolor íntimo en una fuerza capaz de convocar al perdón. El lenguaje corporal del elenco transfigura el escenario en una cartografía viva del duelo.

La obra demuestra que el teatro no existe para absolver ni simplificar la tragedia, sino para ofrecer un espacio donde el dolor acumulado por un país en guerra pueda desplegarse con dignidad. Al renunciar a la polarización simplista, Umbral Teatro logra que la capacidad del perdón no aparezca como un mandato moral impuesto, sino como un trabajo arduo, doloroso y profundamente humano: un despertar colectivo necesario para volver a mirar el futuro.

Ah! Estos días felices / Esfinge Teatro de Ilusiones / Dirección: Carlos Julio Jaime

Contraste entre el encierro físico y la verborrea optimista.

Lejos de ser una reproducción del texto original de Samuel Beckett (1961), la propuesta de Esfinge resignifica su universo para convertirlo en un espejo de la contemporaneidad: la soledad en la era de la hiperconexión y el aislamiento moderno, donde coexistimos físicamente, pero permanecemos aislados en nuestro propio mundo.

El optimismo de la protagonista ante la adversidad se relee como una metáfora del «positivismo forzado» actual. La insistencia en calificar cada jornada como «un día feliz», mientras el cuerpo se hunde lentamente, resuena con la evasión sistemática frente a las crisis sociales y personales del presente, su contención física contrasta con la intensidad de su entrega vocal y actoral, convirtiendo la inmovilidad en una fuerza dramática vibrante.

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