La obra es una propuesta poética sobre el saber quererse. Dos figuras en escena, apuntando una idea de polaridad y de viaje desde la muerte al amor. Donde acompaña la música, el músico, el sonido grave del viento en el metal. La desnudez responde a ese lugar de intimidad, donde ya no existen las preguntas. La belleza en la desnudez de lo que hay y lo que acontece. A veces lo sublime de una mano que toca e intercambia calor y sudor, y a veces quiere mal. Otras el ejercicio de ejercer el amor y sostenerlo. Se construye y se destruye, como el acto de la respiración. Es una danza de lo que entra en cada universo y que trata de engullir para vomitar algo nuevo. Dos personas que provocan el impulso de estrechar lazos, pero queriendo mantenerlos flojos para poder desnudarlos rápido.
Proyecto de: Compañía Daniel Abreu, coproducción con la Embajada de España
Dirección: Daniel Abreu
Dramaturgia: Daniel Abreu
Elenco: Dácil González, Daniel Abreu


