Es una travesía al centro del yo desde la mirada del otro. Un desplazamiento donde el pensamiento se quiebra, la memoria irrumpe y el miedo —ese que acompaña al ser humano desde el origen de la palabra— se vuelve materia viva. Miedo al fin, a la desaparición, a no dejar huella. Entre encuentros, recuerdos y desvíos, la escena se transforma en espejo: devuelve una imagen fragmentada, incómoda y, al mismo tiempo, luminosa. Aquí, el deseo roza la finitud y la reflexión se encarna, revelando aquello que nos hace profundamente humanos.
Es una versión que atraviesa el mito de Narciso, la relación de pareja, el deseo, los vínculos contemporáneos, la transacción emocional y sexual.
Es una obra que se presenta como el cierre de la trilogía Rojo y Negro, montajes de La congregación Teatro cuyas obras abordan la violencia social y la violencia en la familia, completando así la terna al centrarse en la violencia contra uno mismo.
Proyecto de: La congregación teatro
Dirección: Johan Velandia y Aníbal Quiceno
Dramaturgia: Johan Velandia y Aníbal Quiceno a partir del monólogo La ira de Narciso, del dramaturgo y director franco-uruguayo Sergio Blanco
Elenco: Alejandro Gómez y Johan Velandia
Fotografía: Juan Sebastián Jiménez del CNA


