¿Cuándo aspirar al Premio Nacional de Dramaturgia?

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El Portafolio del Programa Nacional de Estímulos 2021 del Ministerio de Cultura fue publicado el 20 de mayo de 2021, y los interesados en la convocatoria Premio Nacional de Dramaturgia teatral dieron a conocer su desacuerdo con una de las condiciones de participación. Esta señala que solo podrían concursar artistas con mínimo 25 años de experiencia, discriminando al amplio segmento de prolíficos autores que no cumplen con este requisito.

Entre las numerosas expresiones de protesta, deseamos compartir las palabras que el dramaturgo y director de Teatro del Presagio y Pasionaria Laboratorio Escénico de la ciudad de Cali, Diego Fernando Montoya (en la foto), publicó al respecto en su cuenta de Facebook, el pasado 21 de mayo de 2021:

El Ministerio de Cultura acaba de lanzar su Portafolio de Estímulos. ¡Qué dislocación tan grande con la realidad tienen nuestras entidades culturales!

El Premio Nacional de Dramaturgia exige como condición para postularse una trayectoria de más de 25 años. Hágame el bendito favor con estos cuantitativos funcionarios. ¿A quién se le ocurren esos criterios? Y no hablo por mí, que tengo la edad —por desgracia— y quizá la trayectoria y los soportes, reclamo por la dignidad del oficio, por solidaridad con mis colegas que están siendo excluidos.

Beckett podía recibir el Premio Nobel en 1969, pero no hubiera podido aplicar al premio nacional de dramaturgia en Colombia, a pesar de que había escrito Esperando a Godot, Final de Partida, Días Felices y el corpus más importante de su obra, pues solo tenía 20 años de trayectoria como dramaturgo. Menos Harold Pinter cuando estrenó El Cuidador, a pesar de que ya había escrito La Habitación, Fiesta de Cumpleaños y el Montaplatos, pues solo tenía 3 años de experiencia. Ni Bertolt Brecht cuando estrenó Madre Coraje a pesar de haber escrito Baal, La ópera de los tres centavos, Mahagonny, Terror y miseria. No tenía la trayectoria. Ni siquiera se hubiera podido postular Shakespeare después de estrenar Macbeth, aunque el inexperto dramaturgo con 16 años de trayectoria ya había presentado Hamlet, Julio Cesar, el Rey Lear, Otelo, y otras treinta obras que ni te cuento porque terminamos con mucho ruido y pocas nueces (¡Ay!). Tampoco Enrique Buenaventura cuando estrenó Los papeles del infierno, a pesar de En la diestra de Dios Padre, La tragedia del rey Chistophe, Un réquiem por el Padre Las Casas, Historia de una bala de plata y La trampa. Se quedaba corto con ese requisito. Y los ejemplos, aquí y allá, sobran y son elocuentes.

Se trata de un insulto y un atropello al trabajo consagrado de investigación y creación de la inmensa mayoría de nuestros autores teatrales, muchos de ellos muy jóvenes —por fortuna—, pero con una obra y una trayectoria sólida, tal vez no en años, pero sí en calidad, pertinencia, reconocimiento y continuidad.

Están omitiendo a un colectivo muy relevante, por un criterio excluyente, caprichoso y facilista. Podrían estar dejando por fuera a gran parte de quienes están construyendo el lenguaje teatral contemporáneo colombiano, autores y autoras que merecen por lo menos ser postulados: Verónica Ochoa, Felipe Vergara, Jorge Hugo Marín, Erick Leyton, Johan Velandia, Carlos Enrique Lozano, Martha Márquez, para dar solo algunos nombres entre muchos autores de todo el país, con un destacado proyecto de escritura que sin duda merecería este reconocimiento.

Y para completar, el segundo y último estímulo a la dramaturgia en el Portafolio de Estímulos de Mincultura, es el “Reconocimiento a la Creación Dramatúrgica para Jóvenes”, que solo admite autores entre 18 y 28 años de edad. Lo que acaba de enterrar las aspiraciones de aquellos que ni tienen la trayectoria para aspirar al Premio ni la edad para postularse al de “jóvenes”. Por ejemplo, aquellos que tengan 30 años tendrían que haber empezado a escribir a los cinco años, o buscar algún registrador de pueblo que les alteré el registro civil, para aplicar a algún estímulo. Esos criterios de tiempo y edad son tan precarios, tan reduccionistas. Puede haber, y los hay, timadores que llevan décadas proclamándose autores sin producir ni siquiera escozor, y jóvenes que en dos o tres años —como Pinter— proponen gestos memorables.

Nos queda la certeza de que este régimen aterrador, con su nueva ministra de «cultura» a bordo, tiene los días contados.

Al 24 de mayo de 2021, el Ministerio de Cultura ya tenía ajustado en la presentación del Premio Nacional de Dramaturgia teatral el criterio en discordia, disminuyendo de 25 a 15 años el mínimo de experiencia para participar.

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