Diana Ángel: Esto-vi en 2016

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Actriz y cantautora colombiana con más de veinte años de experiencia en el cine, la televisión y el teatro. Ganadora de un premio India Catalina a Mejor Actriz de reparto y dos Tv y Novelas como Mejor Actriz Protagónica de serie. Ha participado en más de quince montajes teatrales, entre ellos: Monólogos de La Vagina, Voz, Gessel Niklauss Proyect, El Médico a Palos, El Avaro, Sweeney Todd, entre muchos otros.

Muchas gracias por esta invitación para hablar en unas cuantas líneas de las 10 obras que vi este año en Bogotá.

1. El amor de las luciérnagas: Teatro Nacional / Dramaturgia y dirección: Alejandro Ricaño

Montaje del Teatro Nacional, dirigido por el Mexicano Alejandro Ricaño y actuado por un grupo de mujeres muy talentosas, con una puesta en escena minimalista, pero cálida,  adornada con unas luces de bombillo tradicional que caían como lluvia del cielo, piso de madera, una maleta vieja y un vestuario de colores añejos, le daban un intimismo romántico. Un texto exigente, que se alterna de actriz a actriz, encarnando cada una el mismo personaje en diferentes edades, con monólogos extensos, ricos en vocabulario, para nada agotador, al contrario, muy dinámico. Se nota el trabajo juicioso y disciplinado de las actrices, que logran una atmósfera que evoca la historia de un amor, arriesgado y rebelde. Me gustó mucho.

2. Grises: La tribu teatro y Casa del silencio / Director: Juan Carlos Agudelo

Teatro silente. Género difícil al cual había estado muy ajena y gracias al virtuosismo y disciplina del maestro Juan Carlos Agudelo, empecé a apreciar y a asistir con más frecuencia. Una obra que nace de el ejercicio sobre un texto de Beckett, que involucra dos personajes encarnados por Julián Santamaría y Rodrigo Hernández, que se encuentran y desencuentran, en medio de su pobreza, en un baile limpio de acciones físicas casi mágicas. Estos dos actores con la guía de Agudelo, están en constante construcción y perfeccionamiento de la obra, lo que la hace cada vez más precisa y contundente. Su escenografía cabe en dos maletas de las cuales salen una cantidad de objetos y trucos, que nos dejan ver lo riguroso de los ensayos. En esta obra cualquier error hace que se pierda la magia, lo que la hace muy  exigente y riesgosa para los dos actores.

Impecable trabajo de acciones, coreografías y trucos que la hace una de mis piezas favoritas de este año.

3. Manú: Casa del silencio / Director: Juan Carlos Agudelo

Nuevamente el maestro Juan Carlos Agudelo me sorprende con su última creación, estrenada a penas hace unas semanas. Nos muestra la evolución de su trabajo, no solo a nivel gestual y corporal, sino que se abre a la posibilidad que genera el mapping, con unas visuales fantásticas hechas por un gran artista llamado Leo Carreño (@xicaria), nos cuenta la historia de un soldado que va a la guerra, su soledad, el amor de su vida, sus miedos, su mascota inseparable y unos elementos escenográficos y de vestuario versátiles. Todo en una impecable coreografía, que se complementa con dos actores más, que vestidos de negro,  se hacen invisibles para el espectador, haciendo que las ilusiones ópticas nos lleven al finalizar la obra cargados de emociones que solo se pueden traducir en un aplauso del público, largo, apasionado y agradecido.

4. El álbum: Colectivo teatral La Troupe / Director: Javier Riveros

La vi dos veces este año. Unos maravillosos clowns en el escenario, Juanita Cetina y Diego Figueroa. Una historia tan divertida como dolorosa. La cruel realidad del adulto mayor, reflejada en estos dos personajes enamorados, aparentemente felices, pero con un gran dolor en sus almas que los lleva a tomar una drástica decisión, socialmente “incorrecta”, pero entendible. Interactúan con el público, la hacen cercana, te enamoras de este par de viejitos y terminas aplaudiendo con los ojos encharcados en lágrimas. Conmovedora, bien dirigida y actuada por dos grandes. Me enamoré de El álbum.

5. Perdida en la mancha: L’explose / Director: Tino Fernández

El ejercicio más difícil y complejo que he visto este año.

Una idea original de Mónica Giraldo, quien a su vez la actúa. Un verdadero reto para la memoria y a la interpretación de un texto, que ella misma confiesa que la aburría de joven, pero terminó apasionando se por el lenguaje y la sonoridad de Cervantes, que la llevó a aprenderse los primeros catorce capítulos de este clásico de la literatura. Su vestuario, muy masculino, como de un real caballero andante, acompañada de un guitarrista eléctrico que hace una música perfecta y unos efectos muy apropiados y certeros, me llevaron por un camino divertido y para nada monótono. Hay que tener una memoria prodigiosa como la de Mónica, para embarcarse en este reto que me sorprendió mucho. Mis respetos para esta maravillosa actriz.

6. La piedra oscura: Exilia2 teatro / Director: Víctor Quesada

Cuando este dramaturgo tolimense se concentra en hacer lo que sabe hacer, siempre me sorprende.

La conmovedora historia de el último amante de Federico García Lorca, encerrado en un hospital y custodiado por un militar, narra una difícil relación que se va construyendo con el paso de las horas hacia el fusilamiento. Dos actores jóvenes, con un inagotable talento, a los cuales les sigo la pista y con los que he compartido el escenario, Erick Rodríguez y Fernando Bocanegra, nos van contando una historia de la vida real, que al finalizar se puede corroborar en un recorrido tipo exposición, con fotos, documentos, citas y todo lo relacionado con estos dos personajes, que si lograron atraparte en el escenario, al descubrir la historia real, te revuelve las entrañas y te hace sentir impotente ante las injusticias de la guerra y la persistente negación hacia lo diferente, la eterna polarización en la que vive nuestra humanidad. Este es el tipo de montaje que me gusta ver de Quesada, que vengan muchos más.

7. Curare: La jácara mojiganga / Director: Juan Carlos Mazo

Intimista, oscura, miedosa, misteriosa. Dirigida por Juan Carlos Mazo, con unos ingredientes que te atrapan por lo bizarro de su historia, actuaciones certeras, dramáticas y arriesgadas, que lograron interesarme desde el primer minuto a la luz de una vela, con una música en vivo, interpretada por un guitarrista eléctrico, que te envuelve en una atmósfera aterradora. Una historia  llena de secretos, muertes y pócimas, que te ratifican la delicia que es entrar a los infinitos universos a los que te puede llevar el teatro. Me gustó mucho, yo diría que me sorprendió.

8. Las listas: Espacio Odeón / Director: Marc Caellas

A pesar de que uno de  los actores me  manifestó que era una obra ligera, para divertirse, a mi me pareció todo lo contrario. Muy profunda, llena de humor negro, con un análisis crítico y divertido de para dónde van las cosas en este planeta caótico. La progresiva desaparición del campo, sus campesinos, sus sembrados, la banalización de las artes y esa nefasta afirmación de que “todos podemos ser artistas”. Zapatero a tus zapatos. Es un llamado a despertar, a salir de las zonas de confort y arriesgarse al cambio. Tres grandes y experimentados actores, Nicolás Montero, John Alex Toro y Hernán Caviativa.

9. Rebú: Teatro El embuste y Espacio Odeón / Director: Matías Maldonado

Aquí repito obra con Hernán Caviativa, si Él va a actuar, es mejor no perdérsela.

Dirigida por Matías Maldonado, el mismo de La secreta obscenidad, obra que también me encantó en años anteriores. Rebú nos mete en un frío lugar de la geografía fantástica, secretos de familia, un surrealista personaje mitológico, un grupo de actores que se alejan de la obra por momentos y nos muestran de una forma divertida los conflictos del elenco. Te sorprende, te divierte y terminas involucrado en los dos planos, siendo cómplice activo de este grupo de excelentes actores. Matías Maldonado, es uno de los directores que me gusta por su humor inteligente, su capacidad crítica, sin hacer la obra densa.

10. La paz perpetua: Quinta picota / Director: Iván Olivares

Cierro mi lista con una de mis favoritas este año. Dirigida por el Mexicano Iván Olivares, me transportó a un mundo protagonizado por perros, sí perros. Desde un rodwiler asesino despiadado, hasta un pitbull retirado y herido. El trabajo físico de los actores es impresionante, ves al humano evidentemente, pero nunca dejas de ver al perro, a medida que avanza la obra, no vuelves a ver más que a seis perros en el escenario, te transportan, nos muestran una compleja rivalidad por el poder, la ratificación de que el “fin justifica los medios”, perros con personalidades disociadoras, violentas, nada lejana de nuestra realidad humana, pero que al final nos develan la ingenuidad de los corazones buenos, como los de un perro por más violento que sea. Un elenco fantástico, disciplinado y con todas las herramientas, destaco las actuaciones de Iván Carvajal, Alexis Rojas y Willson Forero y por supuesto el papel del director, como capitán de ese barco, que seguro arrancó a la deriva y tomó un rumbo claro y directo al puerto.

Gracias por permitirme hablar de teatro en esta ocasión y les hago un llamado a que también, así como han empezado a ser reconocidos como un medio que busca lo mejor del teatro bogotano en conjunto, le den un espacio a reconocer las buenas actuaciones. Los actores de teatro merecen un reconocimiento muy especial y serio en este país, en el que la actuación se ha banalizado y sobre todo, ha dejado de dársele el valor que tiene, la disciplina y responsabilidad con la que se asume tan exigente trabajo.

Un abrazo, Diana Ángel.

 

 

 

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