La aventura de tener sede propia es un sueño para muchas agrupaciones teatrales, y en este febrero de 2018, este proyecto es una realidad para tres colectivos bogotanos.
A sus 32 años de trabajo artístico, Teatro Petra logra consolidar su deseo de tener sede propia. Un lugar en donde se pueda tener la oportunidad de realizar temporadas de sus obras de repertorio, de programar otras agrupaciones, no solo locales sino nacionales, y de realizar talleres; que sea un espacio para los artistas teatrales que no solo deseen compartir sus trabajos, sino socializar en un nuevo punto de encuentro. La sede de Teatro Petra está ubicada en donde la Facultad de Artes ASAB de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, tuvo una de sus sedes durante estos últimos años, y que en años anteriores fuese la sede de la agrupación Varasanta, Carrera 15Bis # 39 – 39. La decisión de la agrupación liderada por Marcela Valencia y Fabio Rubiano de hacerse a un espacio propio, se da en un momento importante de su carrera, en donde no solo tiene consolidado su trabajo teatral, sino en el que se da un buen balance en la dura tarea de cultivar un público seguidor. La «Santa sede» como al interior de la agrupación se denomina el nuevo hogar, está en proceso de pequeñas adecuaciones que permitan realizar la apertura de la sala, con un temporada de su más reciente montaje Labio de liebre. Entre los proyectos de aprovechamiento de su nueva casa, está el presentar obras de su repertorio como Yo no estoy loca, El vientre de la ballena, y planear el posible remontaje de las obras Mosca y Dos hermanas. Así comienza el año Teatro Petra, que próximamente estrenará su obra Cuando estallan las paredes, con funciones en el Teatro Jorge Eliecer Gaitán y el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo.
Por otro lado, Juan Carlos Agudelo de Casa del silencio acaba de estrenar espacio ubicado en la Carrera 23 # 69 – 18 en el barrio Colombia. El deseo de sede propia se consolida con este proyecto que ya está en funcionamiento. Le geste. Escuela nacional de teatro físico inauguró el espacio, en donde se están impartiendo las clases de este primer semestre, y en donde se piensa consolidar un punto de encuentro para el teatro no verbal. La sede de Casa del silencio, es una forma de celebrar los primeros 20 años de trabajo de este proyecto, que ahora se empeña en construir un cruce de intensiones artísticas, en las que se pueda crear, ensayar, circular y compartir entorno al arte teatral. Este espacio con piso y espejos para el trabajo físico, tendrá dos actividades de socialización, la primera, el 2 de marzo, en la que se hará una peña artística para inaugurar, y la segunda, el 3 de marzo, con una presentación de la agrupación Paciencia de guayaba. La nueva casa de Casa del silencio está abierta al público y a los artistas, en otro punto estratégico de la ciudad y a pocos metros del Teatro Quimera.
Y en la localidad de Usme, la agrupación Inti Amaru, se aventura con su sede. Ubicada en la Calle 91 sur # 0 Este – 100, segundo piso, el colectivo liderado por Tatiana Hernández, se empeña en seguir construyendo comunidad, ahora partir de este proyecto, en el que teniendo un espacio para la creación y para la circulación, puedan reunir poblaciones de todas las edades en encuentros artísticos. Con una apuesta interdisciplinar que busca recuperar las tradiciones colombianas, Inti Amaru, ha recorrido en sus cortos 5 años de trabajo, diferentes puntos rurales de Colombia, compartiendo sus trabajos y conocimientos, y ahora desean ser los anfitriones de muchas de las organizaciones artísticas con las que han compartido en este itinerar. Con su primera obra Rosa cuchillo, inaugurarán en marzo su nueva casa, que será la casa de artistas del sector, de Bogotá y de las regiones del país, en busca de brindar una oferta de calidad a los habitantes de Usme y sus alrededores.
Aplaudimos estas tres aventuras teatrales de tres agrupaciones que sin parar, han ido construyendo y siguen construyendo lenguajes, y ahora puntos de encuentro.

