Actor, dramaturgo y director de la agrupación Púrpura Creactivo. Director de www.kioskoteatral.com
¡Que año agitado!… sin embargo hubo tiempo para dedicarse a crear y para disfrutar del teatro de la ciudad y del mundo. Apuestas de toda índole, actividades sin límite, y teatro de jueves a jueves. De esta enorme oferta, el destacar 10 trabajos es muy atrevido —¿a quién se le ocurriría esto?—, pero aquí está mi tarea:
1. Montallantas: Ditirambo Teatro / Director: Rodrigo Rodríguez
La primera vez que vi esta obra fue en 1998, recién salida del horno. Aquella tarde no sabía a que me enfrentaba, desconocía por completo todo lo que concernía a ella, pero entre sus llantas y poderosas actuaciones me agarró por los pies y me sumergió en este enmarañado de truculencias familiares como espejo de nuestra cotidianidad reflejada en diferentes ámbitos. Este año volví a verla con el temor de que se transformara ese grato recuerdo, pero no fue así. Montallantas sigue siendo una obra contundente, con todo un equipo maduro inclusive el artista más joven, que hace de este montaje, a partir de ya un clásico de la dramaturgia local, un evento teatral que merece mi humilde admiración, respeto y agradecimiento.
2. Auxilio y Socorro: LaGrupada / Directora: Dayan Rozo
Desde mi butaca es maravilloso encontrarse con artistas que se la juegan sobre la cuerda floja, que apuestan a la aventura en el escenario, a proponer dinámicas arriesgadas, pero que resultan ricas, jueguetonas, descaradas, pero bien cuidadas, bien pensadas, bien ejecutadas. El estudio del neobarroco que hay detrás de este trabajo serio, que su ricura es aparentar no serlo, explota continuamente en un vibrar de fuegos artificiales, que después de expandirse nos deja la melancolía de sentirnos desamparados, solos, adornados y con los deseos de seguir defendiendo la armadura imaginaria que nos permite andar el mundo sin tantas heridas.
3. Rebú: Teatro del embuste / Director: Matías Maldonado
Una historia de amores raros que sucede en Noruega a finales del siglo XIX en medio de la nieve, que puesta por este «combo» trasluce lo tropical del montaje atravesado por el humor negro, el cinismo, el goce por lo desfachatado. La verdad develada en bizarras pasiones de sus protagonistas, paralelo a los mecanismos teatrales con los cuales se elabora. Es un espectáculo ocurrente, que utilizando dispositivos narrativos sencillos, logra dinamizar la cruda historia permitiéndonos el placer de llevarla con atención y entusiasmo, detrás de todo este embuste.
4. El problema del mal: Adela Donadio, Rosario Jaramillo, Brunilda Zapata y Carlos Mariño / Directora: Adela Donadio
¡Vaya problema! El mal. ¿De dónde viene? ¿qué lo genera? ¿cuáles son sus simbologías y relaciones? ¿qué tan malos podemos ser y que tan justificadas pueden ser nuestras acciones de maldad? El tema me mueve, me interesa, y el como es convertido en una obra de teatro hace que estos trascendentales razonamientos y deducciones, sean nítidos dentro de un hecho en continua comunicación directa con el público, de principio a fin. La obra está armada a partir de una dramaturgia teatral dinámica, sin intelectualismos, que permite comprometerse con el tema en cuestión y los conflictos curiosos de su «conferencista».
5. De peinetas que hablan y otras rarezas: Umbral teatro / Directora: Carolina Vivas
Entre la realidad de la calle, en donde esta es la protagonista, el mundo real, el onírico y el pasado se cruzan y habitan sin fronteras. Lo anterior permite en este montaje, abrirse con imaginación y sin convenciones a los desvaríos poéticos de una obra que cobija con un ritmo y estado particular. Sutilezas en la palabra, los gestos, la acción, da la sensación de que la obra se mueve con forma propia y unificada a pesar de esos tránsitos reales o no, en donde la noche es el tiempo para lo… ¿metafísico?. Lo que siempre me motiva de una obra de teatro es que permita enfrentarme a un punto de vista, un lugar singular desde donde se ve la humanidad, y la obra de Umbral me abre esa posibilidad.
6. Como la lluvia en el lago: Escuela de Artes y Letras / Director: Ariel Merchán
Desbordada, agresiva, intensa, dolorosa. Este montaje emana vigor y sangre en las venas. Es literalmente peligrosa, para los actores, para los espectadores, pero cada uno asume las consecuencias. Si como público te entregas a este vehículo a 200 kilómetros por hora, solo queda abrocharse el cinturón y vivir la adrenalina, atravesada por el dolor, la soledad y las angustias de una sociedad que siempre pende de un hilo.
7. Entremeses Cervantinos y Las aventuras del Quijote: Teatro Colón, Compañía Nacional de las artes y Proyecto Escénico Primate / Directores: Nelson Celis – Carlos Velásquez
Antes de entrar al Teatro Colón para asistir a los montajes de Macbeth, los espectadores teníamos la oportunidad de divertirnos con otras dos excusas para celebrar el año dedicado a Shakespeare y Cervantes. En dos carromatos, en uno de ellos actores y títeres y en el otro solo actores, nos deleitaban con historias nacidas del imaginario del autor español. Tal vez 20 minutos, en dos técnicas diferentes, nos permitió a niños y adultos disfrutar con mucha lúdica y fino humor, de trabajos serios en donde la comedia logra serlo.
8. Cómo regresa el humo al tabaco: La Barracuda Carmela / Directores: Felipe Vergara y César “Coco” Badillo
Es vivir una gran experiencia teatral en Bogotá. Es grande por todo lo que ella contiene: tres obras en una y mucha imaginación. El enorme equipo no escatima ni una gota de sudor. Es un portentoso montaje. Destaco su dramaturgia, la composición de las imágenes, su talentoso elenco, la música, el saber llevarnos por tres universos que unidos, no sé exactamente dónde, logran una dinámica con tres matices consolidados con sus propias características y complejidades… es eso, tal vez lo complejo de todo este engranaje que logró en mi la admiración a este trabajo y a sus culpables.
9. Cercas caídas: Universidad Incca de Colombia / Director: Carlos Cárdenas
No recuerdo haberme dicho alguna vez mientras veía una obra de teatro: ¡Yo quiero estar ahí!. Ahí en el escenario, ahí en el proceso de construcción de esa obra, ahí, representando esa escena, ahí hablando de mí y con esos actores, que no lo son, pero que esa noche lo eran. Una visita al pasado adolescente donde los primos eran aliados o enemigos, en donde los paseos a la finca en las vacaciones, eran la oportunidad para crecer, enfrentarse y dejarse ver sin prejuicios. Una obra con una pensada construcción dramática en donde la generosidad de su director, le permitió a estos tal vez doce chicos, la confianza suficiente para que esta pieza se presentara a pesar de que las certezas se les hayan refundido.
10. La historia del señor M: Festival Iberoamericano de Teatro, Teatro Nacional y Manuel Orjuela / Dirección: Manuel Orjuela
Entre biográfica, creo, y mágica. Una historia familiar en épocas sin internet ni androids, en donde los juegos de niños no eran virtuales. Con una narración divertida, coloquial y exponiendo una sensibilidad sutil, me permitió como espectador entrar en el universo que compone este montaje, que no me es para nada ajeno. Un trabajo ensamblado a partir de conexiones filiales, fuertes, que los actores logran compartir con el público sin «actuarlas». Sencillos mecanismos narrativos que seducen por medio de composiciones teatrales que nos dan la oportunidad de ser invitados a esta mesa con olor a chocolate caliente, así hayan platos rotos. Bello trabajo que me abrazó y que destaco como mi gran experiencia teatral de este año que termina.
Bonus track
Panorama sobre el puente escrita por Arthur Miller y dirigida por uno de mis favoritos, el súper Ivo van Hove, gracias de nuevo a Cine Colombia; y tres obras de las que no puedo hablar muy duro, ya que estuve comprometido con ellas haciendo acompañamiento en dirección, gracias al proyecto sectorial Alteratro. Experiencias teatrales que demuestran que tres nuevas agrupaciones se están instalando en el escenario de la ciudad, con pie firme: Samadhi Teatro con Besos entre fusiles, Teatro para voyeristas con Casa en llamas y Drama Magdalena con La etimología de los adioses.

