Actor, dramaturgo, director teatral y gestor cultural. Director del proyecto teatral Púrpura Creactivo con casi 23 años de trayectoria y más de una veintena de obras entre teatrales y audiovisuales. Lidera la revista web Kiosko Teatral, el Salón del libro teatral de Bogotá «Nuestros libros» y la dinámica Esto-vi.
Y las luces de los escenarios rápidamente se volvieron a encender, y esperaron a los espectadores, que para más de la mitad de los proyectos escénicos de la ciudad aún siguen siendo esquivos, ni un poco más ni un poco menos que en 2019, pero hay que seguir insistiendo.
Y desde mi lugar en el público, que cada vez es más exigente —no lo digo por soberbia, sino porque no es necesaria la condescendencia— a continuación, les comparto algunos comentarios sobre diez eventos escénicos que me flecharon durante el año que está por terminar:
Casa de luciérnagas: Móvil Teatro Laboratorio / Dirección: José Vicente Garcés
Esta lograda por la fina composición de entender el espacio, el tiempo, el ritmo, pero también la narrativa, la metáfora, la fragilidad, el humor. La obra es una suma de talentos de varias disciplinas. El circo y el teatro gestual sobresalen en cada escena, con la que logran abrazar al espectador, transitando a través de partituras que exponen ese vacío emocional que nos acompaña en la vida sin que nadie pueda evitarlo. Su escenografía, sus máquinas y mecanismos fueron construidos con sensibilidad y sentido de la necesidad de su presencia y significado dentro de la obra. Limpias ejecuciones, en pulidos ambientes espaciales y sonoros se unen en una obra que siendo pretensiosa (fue el resultado de la Beca de Creación Multidisciplinar 2020 – 2021 en la categoría Mediana trayectoria) no se manifiesta altanera, al contrario, es sutil y armoniosa, a pesar de cargar con esa melancolía que da el adiós.
El inspector: Teatro Libre / Dirección: Ricardo Camacho
En esta obra brilla todo un batallón de teatristas que entiende de las tragedias, pero también de las comedias, bueno, de las sátiras. La obra que nació para Escenario radial, proyecto que une al Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo con el Teatro Libre, dejó de ser un espectáculo que habita la virtualidad para motivarnos desde la presencialidad. Es un montaje completamente divertido, pero hecho muy en serio. Cada personaje es un acontecimiento, por sí solos son figuras únicas y cuando se relacionan con los otros, brillan más. La obra es una oportunidad oportuna, en medio de la corrupción como mal cultural que hunde a los colombianos, permitiendo ser una exposición de los engranajes que, aunque están planteados dentro el mundo de la política, se pueden asociar con cualquier esfera de la sociedad, haciendo del montaje un acto político. Una obra vivaz y juguetona de principio a fin.
Historia de una oveja: Teatro Petra / Dirección: Fabio Rubiano
Es la historia triste de una oveja. Un animal, que además produce ternura, pero que está enmarcado en los desajustes de un país que duele, está propuesto como metáfora en la que se expone a las víctimas inocentes empujadas a la fuerza lejos de sus territorios. Cada escena es un cuadro que puede contener mil anécdotas desafortunadas del mismo tanto de compatriotas, vivencias que día tras día se acumulan en los registros de nuestra historia, o que más bien no alcanzan a ser registradas, y esta obra nos las recuerda en la comodidad del teatro más suntuoso del país, el Colón. Veracidad en las actuaciones y simbolismo en la puesta en escena. Me llamó la atención el diseño de arte que, aunque absolutamente ligado con la estética de las propuestas del grupo, en esta ocasión es más árido, sin lo vibrante de los colores, logrando el equivalente a un lugar vacío, sin dueño, sin frutos, sin cosecha.
La increíble historia de la nariz del Dr. Freud: Libélula Dorada / Dirección: César e Iván Álvarez
Esta ficción sobre Freud es un goce escénico que tendría que pasar por el sicoanálisis, muy seguramente los Álvarez la pusieron en el diván y se dieron cuenta que la mejor terapia era volverla una obra de títeres y permitirse enloquecer. El montaje tiene como punto de partida una dramaturgia sólida, que también es burlona, simpática e imaginativa. Los elementos que componen la pieza son del mejor de los gustos; los títeres, la utilería, y el aporte audiovisual con un aire vintage es encantador. Y mientras los ojos se complacen, los oídos se alegran con la música y los ingeniosos textos, en esta fábula en donde los sentidos por medio de sus órganos logran independizarse o lo contrario, como lo que le sucede al espectador, dados los variados estímulos teatrales que nos regalan los “libélulos” y el equipo que los acompaña.
La resurrección de los condenados: Comisión de la Verdad, Idartes y La paz querida / Dirección: Juan Carlos Moyano y Misael Torres
Debo poner contexto para hablar del acierto de esta obra: es una propuesta de sus directores para acompañar la finalización del mandato de la Comisión de la verdad y la conmemoración de los primeros cinco años de la firma del Acuerdo de Paz entre el Gobierno Nacional y las FARC, así les duela a muchos. Está realizada para presentarse igualmente en espacios no convencionales y ser llevada a comunidades con el objetivo de sensibilizar a los espectadores sobre la necesidad de buscar la paz. Difícil tarea —lo de la paz también— pues hay que encontrar un equilibrio entre lo literal y lo poético que conduzca con precisión el propósito del montaje, que bien lo logra; y lo consigue gracias a todas las voluntades y talentos que contiene. ¡Poderosa música!, escenografía y vestuario que acompañan las notables actuaciones (¡Carolina Rueda! No conocía tu faceta de actriz y eres “la más”) de un potente grupo de hombres y mujeres de teatro que entregan todo en la escena.
El pato salvaje: Casa del teatro Nacional / Dirección Sandro Romero Rey
El sentarse a vivir el teatro es una experiencia animosa. No sabemos qué va a pasar y aunque conozcamos de antemano la fábula que sostiene la representación, siempre será una aventura descubrir el cómo es llevada al escenario por un equipo creativo. Pero apenas se encienden las luces azules y los actores comienzan a hablar, la seducción llega. Voces poderosas nos conducen a descubrir el quien habla, actores y actrices que se tomaron el enorme terreno del escenario con placer, con profesionalismo, con conciencia y sin dramatismos en este drama. Demostrando que hacer teatro no es fácil y que no cualquiera logra ¡hacer teatro! Personajes con inteligencia emocional, sintiendo cada momento a través de un dispositivo narrativo y escénico establecido con el público, en el ejercicio de ir descubriendo para todos —los protagonistas y los espectadores— la llegada de la luz a los ojos del que ya no es ciego.
Cocíname: Cortocinesis / Dirección: Yovanny Martínez
¡Cómo amo la danza!… pero muchas veces me es difícil superar la emoción que produce la belleza en movimiento, no avanzo de allí. Sin embargo, han sido pocos los montajes de danza contemporánea que me han hecho sentir otras vibraciones por encima de la ejecución, y este es el caso de esta obra. Armada en los diferentes espacios de la sede de la compañía, que para este montaje es un “hogar”, la obra transita por la relación entre víctimas y agresor, sin tener duda en ello. Su dramaturgia es transparente y motiva a intérpretes comprometidos y vigorosos, puntuales en sus acciones y vitales en sus emociones. Conmueve e irrita, pero alegra el ver a un equipo bien liderado que desea manifestarse y problematizar metiéndonos entre sus paredes, casi asfixiados por la presencia aterradora de la violencia intrafamiliar, que algún día conllevará al caos absoluto o la anhelada redención.
Piel: Barraca teatro / Dirección: Daniel Galeano
Admiro el trabajo de Daniel. Es incesante y generoso. Es inquieto y con fundamentos que le sirven para cuestionar las normas recatadas que es su combustible, el que le permite, junto con su equipo, afrontar los temas tabús que propone en cada una de sus obras. Posiblemente Piel es la que, hasta la fecha, contiene muchas de esas inquietudes que se han ido exponiendo en cada montaje de la compañía, en la que diseña roles que habitan universos en donde la tensión social y la tensión sexual están en un solo ring. Son jóvenes los actores y actrices que interpretan los conflictos a los que le apuesta el director, pero también son talentosos y enérgicos, insumo que le brinda a la obra ritmo y empatía; que le hace olvidar al espectador que está desnudo, cuando ha asistido a ver la obra en una de sus funciones nudistas, como fue mi caso.
Nayra. La memoria: Teatro La Candelaria / Dirección: Patricia Ariza / Dirección original: Santiago García
Estaba emocionado, no era para menos. Era hora de dejar de escuchar sobre esta obra y por fin verla. Era la ocasión de ser testigo de un clásico del teatro. Y continué y terminé emocionado. Es un proyecto que da una mirada a lo infinito de la espiritualidad y la metafísica. Esta obra propone ese terreno misterioso, nada certero y muchas veces tergiversado, en el que situaciones con personajes que manifiestan sus búsquedas u ofertas para el logro del equilibrio interior, es totalmente humano y nada divino. Un montaje que mantiene alerta por los continuos y premeditados saltos en la narrativa, y que sorprende por la permanente aparición de sucesos y personajes en los puntos más inesperados del escenario, en donde creía que lo inanimado continuaba inanimado, pero ya no, ahora era animado. Obra hermosa y ¡qué actores y qué actrices!
Espectros: Una cartografía de la peste: Teatro de la memoria / Dirección: Sofía Monsalve
El dispositivo de esta propuesta es enorme, calculado, orquestado, minuciosamente planificado. La mirada de este colectivo —que cuenta con cuarenta artistas aproximadamente— sobre la pandemia actual, es puesta en un recorrido por barrios céntricos de Bogotá. El escenario es el viejo centro comercial vacío, son las calles, los puentes, los callejones, los bicitaxis, las esquinas, el cementerio. Es entrar a caminar a plena luz del día por lo oscuro del túnel. Es una experiencia que viaja entre la vida y la muerte que habitan el sentir de esta ciudad llena de miedo, mentiras, manipulaciones, pero también de dulzura y amor. El evento tiene el gran reto de mantener conectado al público, y lo logra y lo aplaudo, ya que, sí es difícil tenerlo concentrado limitado en una silla y a oscuras en una sala de teatro, es evidentemente más difícil con el montón de asuntos que se viven en el corazón agitado de esta capital, del cual la obra es una ventana.


