Patricia Ariza recibe Premio internacional

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Tomado del comunicado de prensa de la Corporación Colombiana de Teatro.
Foto de Patricia Ariza cortesía de Karen Roa.

Hacia fines de Diciembre del 2020, el Dr. Amelious Whyte Jr. de la Universidad de Minnesota en Minneapolis-St. Paul, anunció que Patricia Ariza Flórez, directora de la Corporación Colombiana de teatro y fundadora de Teatro La Candelaria, había sido premiada con el University of Minnesota Civitas Champion Award. Este premio internacional—otorgado por primera vez en la historia de la institución a una artista latinoamericana— era un reconocimiento al compromiso sostenido y al excelente desempeño en el área de los derechos humanos y su conexión con las artes liberales por parte de una artista, un grupo comunitario, una organización no gubernamental sin fines de lucro y una agrupación de iniciativa social y fines humanitarios.

El Civitas Awards Champion otorga esa distinción a profesionales, investigadores, artistas y defensores de la vida y la paz, cuyas tareas han marcado una diferencia en la difusión de los valores humanitarios tanto en los EE.UU. como en el resto del mundo. La carta de nominación al premio, señala puntualmente que “La apasionada labor de Patricia Ariza desde el Teatro La Candelaria (Bogotá) y desde la Corporación Colombiana de Teatro, no solo promovía los derechos humanos, la democracia y la justicia social en Latinoamérica, sino que además armonizaba y se acoplaba a los objetivos primordiales del Grand Challenges Research Project: Social Justice, cuyos innovadores proyectos de investigación académica habían obtenido sus mejores logros internacionales, a pesar de un largo período de abierta hostilidad gubernamental contra la etnia hispana y otras minorías estadounidenses.” Por otra parte, el Dr. David Feinberg, director del Voice to Vision y uno de los más grandes artistas visuales del país, al sumarse al homenaje a Patricia, reiteraba que, “Tenemos el honor y la obligación de reconocer a estas personas excepcionales, cuyo compromiso moral y estético se levanta por encima de la mediocridad y la apatía, y cuya misión nos inspira a continuar con renovados esfuerzos, la tarea de prevenir la violencia, denunciar los excesos políticos, obtener la paz, y restablecer los principios constitucionales de la ciudadanía.”

Teatro iberoamericano en los Estados Unidos

Desde 1995 el The State of Iberoamerican Studies Series —codirigida por Luis Ramos-García (Perú-EE.UU.), Nelsy Echávez-Solano (Colombia-EE.UU.), y Alberto Justiniano (Puerto Rico), director del Teatro del Pueblo (St. Paul, Minnesota)— ha venido organizando veinticuatro festivales y simposios teatrales, convocando a una gama agrupaciones teatrales, investigadores, y artistas del mundo de habla hispana al campus de la Universidad de Minnesota y a los auditorios de las ciudades gemelas. Dada la afinidad cultural entre Colombia y Minnesota, y la vocación latinoamericanista del proyecto, se produjo un intercambio teatral de artistas e investigadores colombianos a Minnesota entre los que figuraban, Patricia Ariza, Carlos Satizábal, Víctor Viviescas, Nicolás Buenaventura, Lucy Bolaños, Carlos Araque, y Carlos Sepúlveda, entre otros; y grupos como La Candelaria, La Máscara, Tramoya, Tramaluna (con las Madres de Soacha), y Vendimia Teatro. En reciprocidad a la visita colombiana, la universidad formó equipos de especialistas estadounidenses (Georgia, California, New York, New Mexico, Illinois) que, a partir del 2015 y auspiciados por el Grand Challenges Research Project, hicieron viajes de estudio a Bogotá, Medellín y otras regiones del país para aprender, directamente, lo que los maestros y maestras colombianos ponían en práctica en sus propuestas teatrales, comunitarias y de diseño urbano que pudieran servir para esclarecer el rico panorama de la cultura nacional.

Bajo el auspicio del Grand Challenges Research Grant, el proyecto artístico Voice to Vision / De la voz a la imagen, dirigido por el afamado artista estadounidense David Feinberg, desarrolló una propuesta de largo alcance cuyo objetivo era transformar en instalaciones artísticas bidimensionales, las entrevistas y declaraciones hechas por artistas, intelectuales y refugiados de todos los continentes, los cuales habían experimentado violencia genocida en sus países de origen. Con la intervención de artistas, activistas e intelectuales colombianos, latinoamericanos y españoles, la inmensa colección (más de un centenar de cuadros) completó un ciclo global en el que destacaban las figuras de Patricia Ariza, Carlos Satizábal, Arístides Vargas, Patricio Vallejo Aristizábal, y el elenco de La candelaria, Contraelviento, Malayerba y Tramaluna entre muchos otros. El día de hoy, enriquecida y afincada en los archivos digitales de la Universidad de Minnesota esta colección digital que cubre cinco continentes, se exhibe periódicamente por todos los Estados Unidos y, en dos ocasiones (2018-2019), la trashumante colección llegó a adornar la galería artística de La Candelaria donde permaneció durante sus festivales de teatro alternativo y el dedicado a las mujeres en escena por la paz.

La Corporación Colombiana de Teatro y el Grand Challenges Project

El frenético intercambio de estéticas, metodologías y puestas de escena no pasó desapercibido a las autoridades universitarias las cuales encontraron razones para premiar a Patricia y hacer un reconocimiento cabal a la cultura colombiana.  Al respecto, Ramos-García escribe, “Me conmueve el valiente trabajo de los intelectuales y teatristas colombianos al hacerle frente a algunos de los problemas más difíciles creados hoy en día por el neo-nacionalismo tanto en Latinoamérica como en otras partes del mundo. Artistas como Patricia Ariza, se ubican a la vanguardia—a menudo con gran riesgo personal—de un movimiento que resiste la deshumanización de un triunfante neoliberalismo internacional. Es por ello que la extensa praxis humanista de Patricia, y su liderazgo, deben ser reconocidos por encima de la usual aproximación científico-social que parece caracterizar a la academia estadounidense.”

Sin embargo, no fue solo el trabajo de los colombianos en los EE.UU. lo que hizo que el comité premiara a Patricia con el Civitas Award, también lo fue la formidable estructura humanista de la Corporación Colombiana de Teatro;  la organización de una serie de eventos en Bogotá –el Festival de Teatro Alternativo (FESTA); el Festival de Mujeres en Escena por la Paz; el encuentro con las madres de Soacha y la puesta de “Antígonas, tribunal de mujeres,” del destacado director Carlos Satizábal; la organización de talleres, seminarios y conversatorios, las marchas de mujeres y artistas por las calles bogotanas—a los cuales asistieron profesores, investigadores y alumnos de la Universidad de Minnesota. Con ello se cumplían los principios básicos de la Facultad de Artes Liberales, en cuya base residen los propósitos hacia el fomento de un pensamiento social, inteligente y comprometido, estructurado alrededor de una triple misión: crear conocimiento y expresión artística, desarrollando la próxima generación de investigadores; educar y preparar a sus estudiantes hacia una vida productiva gobernada por una curiosidad intelectual, apreciación cultural y aprendizaje continuo; y, finalmente, la de involucrarse con la comunidad y con el país para cumplir con la promesa de servir y educar a la ciudadanía.

A la tercera va la vencida

Sirva como anécdota el mencionar que se intentó entregar el Civitas Award a Patricia en dos ceremonias especiales anteriores; la primera en la que el comité organizador no había anticipado que una extranjera pudiera ganar el premio, por lo que no extendió los pasajes aéreos de Bogotá a Minneapolis. La segunda tuvo lugar cuando gracias al Grand Challenges Project, pudo, no solo se pudo obtener los pasajes de avión, sino que se organizó un doble simposio internacional en honor a Patricia durante la última semana de abril del 2020. Cuando una docena de invitados internacionales preparaban sus maletas hacia Minneapolis, y Keith Ellison, Procurador General del Estado, ya había aceptado dar el discurso de honor, los estragos del COVID-19 hicieron que todo se cancelara y que la inmensa institución cerrara sus puertas hasta nuevo aviso. Sin embargo, la carta congratulatoria de Amelious Whyte (Noviembre 26, 2020), puso en marcha un tercer intento que, aprobado por el Grand Challenges Research Project y la Universidad Distrital de Bogotá (auspiciadores del evento), volvió a la carga proponiendo un doble simposio internacional realizado el 22 y el 23 de abril del 2021, dedicado primero al teatro colombiano con la asistencia de Clara Angélica Contreras (Universidad del Bosque); Patricia Ariza (La Candelaria, Bogotá); Carlos Satizábal (Universidad Nacional de Colombia); Gabriel Uribe Meza (Universidad del Valle, Cali); Carlos Araque (Universidad Distrital de Bogotá); Nelsy Echávez-Solano (St. John’s University, Minnesota); Víctor Viviescas (Universidad Nacional de Colombia); la argentina Ana Forcinito (University of Minnesota y Premio Casa de las Américas-Ensayo); el español Pepe Bablé (ex-director del Festival Iberoamericano de Cádiz); y el estadounidense David Feinberg (University of Minnesota y director de Voice to Vision). Al día siguiente, dedicado al teatro internacional de habla hispana, participarán, Luis A. Ramos-García (Perú-EE.UU.); Patricio Vallejo Aristizábal (Ecuador), Universidad Central del Ecuador; Claudia Villegas-Silva (EE.UU.), Arizona State University; Percy Encinas (Perú), Universidad Nacional Mayor de San Marcos; Jorge Dubatti (Argentina), Universidad de Buenos Aires; Víctor Viviescas (Colombia); y Davide Carnevali (Italia), Institut del Teatre de Barcelona, y Emilia Romagna Teatro Nazionale. Tanto Viviescas como Carnevali dirigirán respectivamente sendos debates alrededor del teatro colombiano y el latinoamericano contemporáneos.  Como dice el refrán, a la tercera va la vencida.

Digamos en última instancia que la increíble labor de Patricia Ariza, de la Corporación Colombiana de Teatro, del entrañable Maestro Santiago García, del incansable Carlos Satizábal y los Candelarios todos, entre los muchos que aportan lo suyo a esta joya colombiana, se ha hecho y se hace con muy poca ayuda estatal, lo cual es asombroso dada su capacidad de convocar multitudes y de atraer a la intelligentzia internacional con relativa facilidad. Como ya se dijo antes, nada de esto pasa desapercibido en los centros de cultura de las hegemonías y quizás algún día alguien en Colombia se dé cuenta de esto: ¡Patricia se lo merece!

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