El «Teatro de los sentidos» y la complicidad

1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas No hay valoraciones
Cargando...

.. Comments (0)1984

Hace 525 años de España llegaron a playas americanas tres barcos. Traían aceros peligrosos, crucifijos y muchos espejos. Cuentan que el primer aborigen que vio su cara reflejada en un espejo, que no fuera río o manantial sereno, huyó despavorido pensando que los dioses se habían vuelto locos. Lo demás es historia conocida, «La conquista», guerras y apareamientos de las dos razas en cuestión…

Hace 24 años, en 1.993, de América llegó, desde Bogotá, un cargamento fletado de juventud, aromas, texturas, talento y subversión artística. Eran los descendientes de los arriba citados.

Al mando del capitán Enrique Vargas, los navegantes del Teatro de los sentidos desembarcaron en la Bahía de Cádiz y allí, en el Festival Iberoamericano de Teatro, donde les esperaba el en ese entonces director, Juan Margallo “el pirata honrado”, desempacaron sus corotos y montaron su laberinto. Propios y extraños quedaron sorprendidos; no tanto como el aborigen del espejo, pero sí muy impactados por la «locura» de esa propuesta sensorial y por la hondura de su efecto: la obra les resultaba, también un espejo, pero en él se reflejaban las facciones interiores del que se asomaba.

-» Quiénes son estos Colombianos, que al mismo tiempo tienen tufillo a vanguardia y sabor a ancestral ?…»

Nada especial: el jugo del mestizaje indio, español y africano que deja su mezcla en el trapiche de los tiempos.

Y desde allí, ya no hemos parado, no de “conquistar”, sino de “seducir” públicos de allende y aquende. El hilo de Ariadna se llamaba la criatura. Ahora, más de cuatro lustros y un puñado de obras después; hemos fermentado: algunos por su cuenta y riesgo; otros en parejas, duraderas u ocasionales; por grupitos o en distintas ciudades, o en distintos países, e incluso algunos vamos teniendo niños y niñas que ya no son semillas, estos y las obras son las uvas de nuestros amores.

Son obras que para los que asisten, más que haberlas visto, han sido vivencias delicadas e intensas, tiernas y turbulentas y para la mayoría, difíciles de olvidar. Para los que hemos tenido la suerte de trabajar en ellas son experiencias que refuerzan nuestra vocación creativa y estimulan nuestras aptitudes. Andaduras que llegan a feliz puerto; aventuras de vida y de creación donde uno resulta rodeado de compañeras y compañeros comprometidos con el asunto escénico: con la Poética de los Sentidos y sus dramaturgias. Teatro independiente con vocación colectiva. Implicados todos aportando, proponiendo y Enrique Vargas capitaneando el timón.

Después de tantos años haciendo labor, además de niños, obras y problemas económicos, tenemos muchos cómplices. Es decir, gentes que en distintos lugares y desde diferentes prácticas, a veces artísticas o científicas o artesanales, viven procesos profesionales y personales por los cuales este tipo de teatro, la relación que establece con el público y la carpintería sensorial de sus dramaturgias, motiva su gusto y su curiosidad en varios sentidos. Les plantea preguntas interesantísimas; les abre ventanas. Podría atreverme a decir, que tenemos en común el deseo de inquietar, compartir y emocionar. Y que nos une ese intento mayor: conseguir en los que viajan por nuestras instalaciones y laberintos un estado de alerta sensorial para caminar despiertos por el tiempo que nos tocó vivir, y sentir, entre otras cosas, si vamos o nos están llevando.

Nota: El Teatro de los Sentidos realizará en IL Funaro Centro Culturalle (Pistoia Italia) la próxima temporada de El hilo de Ariadna en la primera quincena de Septiembre. Simultáneamente, Enrique Vargas prepara un Encuentro de investigación sobre La Poética de los Sentidos”.

Carlos Bernal. Madrid, Mayo 2017

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *