Foto por Daniela Duque Gil y Miguel Ángel Pineda.
Por Carlos Rojas
Crítico e Investigador / criticarojas@gmail.com / mipuntodevistacritico.blogspot.com
El pasado martes 25 de noviembre de 2025, el Teatro Ditirambo Galerías fue escenario de la Noche Esto-vi 2025, un evento que, sobre la escena, debería ser motivo de celebración del teatro bogotano para todas y todos.
La velada, fue acompañada por la banda Lo mismo decían de Juana, incluyó la entrega de ocho estatuillas, otorgadas tanto por el público como por los invitados Esto-vieron: Myra Patiño, Quimbaru, Diego León Giraldo, Paola Barrera, Camilo Casadiego, Pamela Hernández y Carlos Rojas. Sin embargo, sólo dos de los siete invitados asistieron.
Una descortesía alarmante que refleja una falta de compromiso brutal: si los propios artistas no valoran los espacios que celebran su trabajo, ¿quién más lo hará? Eso mismo me pregunté yo.
Esta indiferencia es un desplante directo al gremio, al público, a Kiosko Teatral y a la historia del teatro bogotano. Algunos, con nominaciones y premiados, prefirieron quedarse en casa viendo la final de MasterChef. Eso no es desinterés inocente: es una bofetada a los premios.
¡Vaya interés en lo que vi!
La ceremonia también celebró la trayectoria de Primo Rojas, actor y director con cuarenta años de carrera, un referente que ha construido un lenguaje propio y profundamente colombiano.
Bogotá se mantiene como laboratorio escénico: direcciones que reinventan espacios, intérpretes que se entregan sin reservas, cruces de lenguajes que no piden permiso —danza, performance, danza teatro, musicales, experiencias inmersivas—. Este panorama no busca jerarquías; es un registro afectivo, un mapa de lo que va dejando el 2025, un año que mantiene vivo el pulso de nuestra ciudad sobre su gran escenario.
Los ganadores confirmaron lo que cualquier mirada especializada ya sabía: la disciplina, la consistencia y el riesgo sostenido se reconocen. Juan Prada brilló como actor en Las brujas de Salem, El beso imposible y Todos eran mis hijos; Felipe Botero Restrepo fue premiado por Historia de un disfraz y Jairo Camargo por El padre.
Entre las actrices que destacaron están Diana Ángel en Gato por liebre y Daniela Cristo en Tania y la bestia se impusieron por fuerza escénica.
Entre los reconocimientos técnicos y artísticos están las grandes ausentes de la noche Carolina Loaiza, Mateo Galvis, Ana Velandia, Leonardo Murcia, Leidy Urbano y María Paula Franky demostraron que el teatro es un arte colectivo donde cada elemento sostiene la emoción y la coherencia de la escena.
La Noche Esto-vi también repasó los trabajos más aplaudidos: Tania y la bestia se consolidó como obra favorita del público: Historia de un disfraz y El lugar del otro fueron los favoritos de los invitados.
Obras como Las brujas de Salem, Goodbye y Gato por liebre destacaron no sólo por su ejecución, sino por su capacidad de hablar de la ciudad, la memoria y la sensibilidad estética.
Los textos y la dirección dejaron lecciones claras: Nicolás y Ricardo Dávila, Felipe Botero y Johan Velandia demostraron que una dramaturgia sólida, acompañada de puesta en escena rigurosa, siempre se impone. Manuel Orjuela, Juan Bilis y Nelson Celis mostraron que dirigir es sostener riesgos, organizar caos y transformar narrativa en experiencia viva.
El público bogotano también habló: Tania y la bestia, Las brujas de Salem, Goodbye, El lugar del otro, Gato por liebre, Historia de un disfraz, La renuncia de Gregario, Historia de una oveja, ¿Cómo no ser Montgomery Clift?, Romeo y Julieta, El pacto, Libia Madre, Transparente, Normal, No siempre se llora de la misma manera, El beso imposible, Canción estática, Casa sola y Continental conforman un panorama teatral de atención, rigor y compromiso que la indiferencia de algunos artistas no puede borrar.
Este año confirma que Bogotá sigue siendo territorio de experimentación escénica: desde la fusión de disciplinas hasta la búsqueda de lenguajes nuevos y provocadores. Pero, también revela la fragilidad de nuestro gremio: dispersión poética, exceso de efectos sobre coherencia dramática y, sobre todo, ausencia de responsabilidad profesional.
Felicitaciones a los ganadores y nominados: el teatro exige más que talento; requiere disciplina, compromiso y presencia. La Noche Esto-vi 2025 recuerda que el teatro que merece ser recordado no sólo arriesga, sino que sostiene su riesgo y se hace presente cuando la comunidad lo convoca.
El teatro no es un espectáculo más; es un acto de vida y responsabilidad compartida. La indiferencia sistemática amenaza la dimensión ética y poética que convierte nuestras salas en espacios de creación y teatralidad. Por eso, no nos reconocen como industria creativa, como el cine: porque no hemos valorado nuestro propio trabajo ni exigido respeto. Reducir la creatividad a trámites administrativos y fechas de entrega demuestra que seguimos sin comprender la disciplina que exige el teatro: compromiso, visión e independencia.
Si queremos que Bogotá se parezca a Madrid, Buenos Aires, Sao Paulo, Caracas o Nueva York. Difícilmente lo lograremos si seguimos cultivando esta apatía escénica, si preferimos la comodidad a la responsabilidad y el compromiso que exige nuestro propio escenario.
Mi agradecimiento para Kiosko Teatral y a William Guevara Quiroz por la invitación a Esto-vi 2025, un proyecto que, en trece ediciones, sigue sosteniendo la conversación sobre nuestra escena y quienes la construyen en Bogotá y más allá.
Este año puedo decir con propiedad que nos deja una visual escénica vigorosa. A quienes asumieron riesgos, trabajaron con disciplina y ofrecieron arte auténtico, mi aplauso: rotundo, merecido y sin concesiones.
Como cierre diré que, la escena bogotana se mostró dinámica, audaz y viva. Lo que presencié confirma que hay creadores que se entregan con rigor y pasión; a ellos, un aplauso sincero, firme y bien merecido.
Celebro este espacio que visibiliza la diversidad, la fuerza y la energía del teatro colombiano, latino e iberoamericano, y me honra haber podido ofrecer desde mi punto de vista, una mirada crítica sobre algunas de las propuestas más relevantes del 2025.


