Mayukuna

1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas No hay valoraciones
Cargando...

.. Comments (0)7

Colectivo: Teatro Estudio Alcaraván

Crítico: Jerónimo Castiblanco Ortíz – Semillero de Crítica Teatral, iniciativa vinculada a la asignatura Análisis del espectáculo, correspondiente al segundo semestre del programa de Artes Escénicas de la Facultad de Artes ASAB de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas

Virtuosismo actoral y catarsis ambiental a la espera de un verdadero protagonista.

Como lo planteaba Peter Brook en su célebre tratado El espacio vacío, el suelo raso y desprovisto de artificios es una gran oportunidad para la invención escénica y la imaginación compartida. En Mayukuna, el Teatro Estudio Alcaraván toma este postulado y traslada a la platea al corazón de un río selvático mediante un despliegue plástico tan cautivador como atmosférico: luces cálidas que simulan el filtrado del sol en la espesura, una enredadera artificial que delimita el horizonte natural, una atmósfera sonora cargada de misterio y una tela en caída libre que evoca la fuerza implacable de la cascada.

Sin embargo, la fuerza de esta puesta en escena no reside únicamente en la utilería o en el artificio escenográfico, sino en la tonicidad corporal y la precisión interpretativa del elenco. Gracias a su trabajo físico, el espectador experimenta un fenómeno de suspensión de la incredulidad: deja de ver simple tela y cartón pintado para percibir aguas bravas, corrientes peligrosas y rocas  resbaladizas. Ahí se materializa a cabalidad lo que postula Yoshi Oida: no se trata de admirar a un actor esforzándose por imitar o interpretar un río, sino de presenciar cómo el río mismo cobra vida y respira encima de las tablas.

A esta dimensión corporal se suma una cuidadosa caracterización vocal por parte de los intérpretes. Los aldeanos construyen una identidad comunitaria a través de contrastes vocales, donde graves profundos y agudos tensos dotan de textura a la oralidad del pueblo. La actuación se convierte así en uno de los principales motores del montaje: el cuerpo, la voz, la fluidez de las acciones y la apropiación del texto permiten sostener un universo que, sin embargo, no presenta con la misma claridad su desarrollo dramático.

Durante buena parte del primer y segundo acto, el espectador puede extraviarse en un laberinto de anécdotas y conflictos interpersonales de los pobladores. Las distintas subtramas se prolongan y el conflicto ambiental que posteriormente adquirirá tanta importancia todavía no se presenta con una urgencia evidente. El ritmo decae en algunos momentos cuando la puesta se detiene en situaciones cotidianas de los personajes, y el hilo conductor parece diluirse entre ellas.

Sin embargo, aquí aparece una contradicción interesante. Aunque dramáticamente el río parece permanecer durante buena parte de la obra como el lugar donde suceden las historias de los aldeanos, escénicamente ha estado vivo desde el comienzo. Lo hemos visto correr, hemos percibido sus corrientes y los cuerpos de los actores nos han hecho imaginar su fuerza. El río está presente, pero tarda en revelarnos que aquello que le sucede también constituye uno de los conflictos centrales de la obra.

Esta diferencia permite preguntarse si las historias cotidianas de los pobladores realmente apartan nuestra atención del río o si algunas de ellas buscan mostrarnos la vida que existe alrededor suyo y, por tanto, aquello que está a punto de perderse. La dificultad está quizá en que esta relación no siempre alcanza la misma claridad: por momentos las anécdotas construyen la comunidad y por otros parecen dilatar la progresión del conflicto.

No es sino hasta el tramo final cuando se revela con contundencia que el río no era simplemente el escenario sobre el cual transcurrían las historias humanas. La construcción simbólica del puente, la agonía progresiva del cauce, la mutación alarmante de los peces y la huella de la contaminación transforman aquello que hasta entonces habíamos percibido como paisaje en un cuerpo vulnerable.

Esta transformación también permite reconsiderar la idea de quién es el protagonista de Mayukuna. Quizá no sea necesario escoger entre los aldeanos y el río. La fuerza del tramo final aparece precisamente cuando comprendemos que ambos dependen el uno del otro: aquello que destruye el cauce transforma también la vida de la comunidad. El río deja entonces de ser un telón de fondo y se hace evidente como una presencia cuya agonía afecta todo el universo que la obra había construido.

El cierre encuentra uno de sus momentos de mayor intensidad en una canción que acompaña, con desgarradora belleza, la estampa de un río devastado por la mano humana. Aquello que los actores habían conseguido hacer respirar frente a nosotros comienza ahora a desaparecer.

En el plano técnico y estético, la obra maneja transiciones de fuerte contraste visual. El uso de la oscuridad total, los cortes lumínicos, el juego con luces de colores y el manejo de lámparas de mano por parte de los propios actores permiten esculpir imágenes de gran potencia plástica, fragmentando el tiempo y el espacio con un dinamismo que oxigena la puesta.

Mayukuna se consolida, en definitiva, como una experiencia teatral potente en su factura física y expresiva. Su principal tensión aparece quizá en la distancia entre un río que escénicamente está vivo desde los primeros momentos y un conflicto ambiental que tarda en adquirir la misma fuerza dentro de la progresión dramática. Pero esa dificultad deja también una pregunta abierta: ¿las historias de los aldeanos retrasan la aparición del verdadero conflicto o son justamente las que permiten comprender todo aquello que desaparece cuando el río agoniza? Al final, quizá el protagonista no sea solo el río ni solamente quienes habitan sus orillas, sino la relación entre una comunidad y ese cuerpo de agua que parecía estar siempre allí, hasta que comienza a morir.

Lea críticas de otras obras dando clic aquí.

El proyecto Crítica teatral cuenta con el apoyo de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte mediante su Programa Distrital de Apoyos Concertados 2026.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *