Fotos cortesía de La Ventana Producciones de la obra Vitorino Figari. Fotógrafo Michel Cavalca
Por Argenis Leal
Comunicadora social-periodista. Jefe de prensa, relacionista pública y periodista de cultura. Ganadora del premio de Periodismo Cultural para las artes 2017.
Serie de artículos del proyecto titulado Tras los pasos del nuevo circo, resultado de la Beca de Periodismo cultural y crítica de las artes de IDARTES 2021, categoría Arte Dramático. Artículos escritos entre octubre de 2021 y marzo de 2022.
Del proceso a la creación
Un diálogo con la directora de La ventana Producciones que busca indagar sobre el eje central de la creación escénica para el nuevo circo, donde además de la multidisciplinariedad se incursiona en nuevas historias y relatos.
A finales del siglo pasado e inicios de este milenio, surge un nuevo movimiento en el circo colombiano, que coincide con la aparición de compañías internacionales como el Circo del Sol, que se alejan de lo tradicional y la carpa, para abordar desde una mirada diferente el espectáculo circense, cercano a lo teatral, donde la puesta en escena y la poética de la composición ocupan un lugar significativo. Desde su surgimiento el “Nuevo circo” se asienta en la multidisciplinariedad y el uso de las técnicas circenses como herramientas de narración. Un lugar donde pueden converger todas las prácticas artísticas para crear metáforas completamente estéticas y trasformadoras.
Es común que los artistas colombianos ‘aterricen’ en el nuevo circo, por la necesidad de tener un espacio que les permita fusionar el teatro, la música, la danza y las acrobacias en un solo escenario, ese es quizás el común denominador, la búsqueda de un lugar que les permita crear con libertad. La ventana Producciones, bajo la dirección de Erika Ortega surge como un espacio interdisciplinario de formación, creación y circulación en circo independiente, desde el cual se han desarrollado más de doce obras de nuevo circo de mediano y gran formato, así como un número significativo de performances, libretos y puestas en escena corporativas atravesadas por géneros tan diversos como la comedia, el drama y hasta los thrillers policiacos. ¿Cómo se crea para el nuevo circo? es la pregunta a develar en este diálogo con la directora.
Teniendo en cuenta que el concepto de «nuevo circo» se puede asociar con el auge de compañías de prestigio internacional como el Circo del Sol, ¿diría que sus obras toman inspiración de este tipo de producciones? ¿Cuáles son sus referentes a la hora de la creación?
Creo que como artistas debemos seguir nuestros impulsos. Colombia no necesita un circo francés, necesita un circo colombiano, somos muy diferentes, los artistas tienen otro nivel de interpretación, otro nivel de compromiso con la escena, por lo cual mis creaciones parten de laboratorios con los mismos artistas. Sin duda, los referentes son necesarios, pero creo que el Circo del Sol, sigue siendo muy tradicional, a mí me gustan compañías como DV8 Physical Theatre, ellos hacen danza-teatro y tocan temas controvertidos, toman riesgos tanto estéticos como físicos. También me gusta la poética peculiar de la compañía de origen suizo Finzi Pasca, sobre todo sus primeros trabajos.
¿Cómo surgen sus obras?
Todas parten de una idea original propia, siempre arranco de un tema que me está resonando o de un momento que estoy viviendo. Una vez elijo y decanto lo que siento, lo que busco como directora, comienzo a trabajar en la dramaturgia, todas mis obras, desde la primera la han tenido. En Cicle la hice yo, pero no soy dramaturga, dependiendo de la dificultad del montaje llamo a una persona experta en el tema. Habitualmente trabajo con Santiago Merchant, su dramaturgia le pega muy bien al circo porque sus historias son rimbombantes, espectaculares y cinematográficas, lo cual se puede traducir en la escena. Porque la dramaturgia en el circo se complementa con la técnica, es mucho más colectiva, se trabaja con los artistas creadores y en cómo cada técnica le aporta al relato.
¿Cómo es el proceso de creación de una de sus obras?
Podemos empezar por cuadros sueltos que surgen por una idea. Por ejemplo, en Murmullo, quería trabajar sobre el miedo colectivo, ahí empiezo a filtrar y convertir esa idea en verbos. Es frecuente que a los creadores de circo no se les facilite el análisis del texto y no tienen porqué, ni me interesa que lo tengan, como si ocurre con los actores, ellos han tenido otra escuela donde el cuerpo es lo que más importa, la técnica, así que trato de no ‘embolatarlos’ trabajo con cosas específicas, con verbos activos, ¿qué produce en el cuerpo? ¿qué expresa? ¿de qué manera? y ¿cómo desde ahí me relaciono con el aparato o la técnica? El segundo paso es indagar en la cualidad del movimiento, ahí podemos pasar por ritmos, niveles, podemos explorar velocidades, emociones que me ayudan a encontrar a nivel corporal el significado de ese verbo fuerza, así inicia.
¿Todas sus creaciones son colectivas?
No hay otra manera, a mí que no me digan que todo surge de un director de circo, que salió todo de su cabeza y que los artistas lo siguieron. En el circo se crea de manera colectiva, porque el director no ejecuta todas las técnicas, no hay un director que sea trapecista, equilibristas, malabarista y payaso, no existe.
¿Son las mismas técnicas las que usaba el circo clásico?
Sí, son las mismas técnicas, solo que ejecutadas de manera diferente, por ejemplo, el globo de la muerte con motos, que se ve en el circo de tradición en las carpas, eso no existía dentro de las técnicas del circo antiguas, eso ha sido tomado de la exploración moderna, sin embargo, ha sido apropiado por el circo de tradición y viceversa. Pero casi todas las técnicas vienen del circo tradicional, lo que ha hecho el “nuevo circo” es encontrar una nueva manera de interpretar esa técnica, que sin duda toma herramientas de la danza, el teatro y la plástica, lo cual hace que mute.
¿Cuáles son esas técnicas habituales del nuevo circo y porqué deciden incluirlas en sus obras?
En el circo hay técnicas de piso, aéreas y de manipulación de objetos, también entra la magia y los cómicos, dentro de los cuales están sin duda, los payasos, los bufones, los arlequines, y cada una de sus vertientes, así como las técnicas de alto impacto, por ejemplo, la báscula o el mástil chino. Más que elegir la técnica, elijo el combo con el cual quiero trabajar. En el único montaje donde el proceso fue al revés fue Cicle, mi primer montaje, porque quería que fuera muy aéreo, tenía trapecio, lira, lianas y telas. Esa experiencia me dio esa claridad, después dije, ese no es el camino, el camino es elegir al equipo. Como creadora, me ha quitado el sueño trabajar con buenos seres humanos, más que con estrellas, si esos seres humanos tienen un nivel técnico brutal, pues la bendición. Adapto la técnica que traen los artistas a mi historia.
¿Cómo trabaja esas emociones e ideas que no son habituales para el circo? He visto en sus espectáculos drama, thrillers policiacos o temas como la corrupción y la lucha social.
Cualquier técnica puede tener cualquier significado, tú lo llamas energía, yo lo llamo sentido, cuando hablo de sentido me refiero a cómo la energía del artista y la disposición corporal se trasforma. Todo parte de un trabajo de mesa, donde traigo mucho material adelantado y analizado, con la creación colectiva se le da la sazón, porque los cuerpos son diferentes, los seres humanos son diferentes y diversos, entonces el nivel interpretativo, también cambia. Es llegar a unos lugares que no son comunes para los artistas de circo, cuando a los artistas nos ponen en problemas —de buena manera— salen cosas espectaculares.
La meta del artista de circo es manejar su técnica a un máximo nivel, se puede decir que casi a un nivel superhumano, mi meta como directora de circo es que aparte de la técnica, se vuelvan seres sensibles e interpretativos, que indaguen en otras cosas. Como no tenemos una escuela de circo formal, ellos se ‘matan’ para sacar lo más brutal de sus cuerpos. Les digo: a mí no me importa lo que pasa mientras haces un movimiento perfecto, me importa lo que pasa en tu cabeza.
¿Cómo se han formado los artistas circenses del nuevo circo en Bogotá?
En nuestros inicios, hacia el año 2000, los artistas circenses aprendían de encuentros con viajeros y otros artistas que iban llegando, compartían técnica y conocimiento. Desde el 2005 varios comenzaron a salir del país, se iban a estudiar a Europa, el problema era que no volvían, el artista colombiano de circo es muy apetecido en el mundo entero, porque es lanzado, tiene un nivel de interpretación muy alta. Somos colombianos nos le medimos a todo. Los pocos que han regresado han comenzado a compartir ese conocimiento, pero nos seguimos formando en espacios de talleres no formales. Nadie da un título o están avalados, se comparte información en los “entrenaderos” y las ligas de gimnasia. Artistas internacionales hacen talleres, pasan unos días y comparten técnicas. Actualmente internet es una gran ventana, también hay más acceso a manuales y libros.
¿Ha aumentado el número de creaciones en los últimos años?
La producción sin duda ha subido en calidad, pero hace falta. Debemos ser corresponsables, no podemos exigir sin tener la capacidad de dar, no somos Francia, donde los artistas crean sin tener qué pensar: tengo hambre, mientras tengo dos tipos encima a quienes tengo que sostener, acá sí. A muchos aún les toca pararse en los semáforos, tienen que ser profesores, hacer eventos o crear otras alternativas para sostenerse y hacer lo del diario, así es muy difícil crear, cuando no tenemos ni seguridad social. En una de las funciones de Murmullo, la chica compañera de Franco 24 /7 (ellos hacen percha), llegó con un dolor al costado, pero decidió continuar con la función, era apendicitis, terminamos y salimos corriendo para el médico, pero no tenía ni Sisbén, al final logramos que la atendieran, pero una semana después ya estaba trabajando.
¿Por qué la insistencia en el trabajo gremial?
Si uno pertenece a un movimiento, es necesario aportar al movimiento para que se fortalezca, de lo contrario ¿qué estamos haciendo? El artista es un ser creador, no me interesa ser la única, si crecemos todos, crece el circo y crece la gente. Fui dos años presidenta de la Mesa Nacional de Circo, he dado muchas peleas para que el circo suene y resuene. Nuestro movimiento es diverso y tiene una meta común: lograr el desarrollo, posicionamiento y fortalecimiento del arte circense en el país, y para eso necesitamos desarrollar un proceso de formación profesional, aumentar la infraestructura y poder tener igualdad de oportunidades, por eso sigo trabajando.
¿Cómo aporta a este objetivo desde La ventana?
Por ejemplo, con las pasantías artísticas. Era muy difícil programar la sala, porque el nivel de producción artística no tenía grandes desarrollos y todo eso está vinculado con la falta de una profesionalización, de una carrera. Hay muchos “ensayaderos”, que son lugares donde la gente va y hace prácticas físicas, pero no hay lugares que fomenten la creación y la investigación en circo. Por eso abrimos un espacio donde la gente viene a crear, que es el ‘hueco’ que tenemos. Yo pago arriendo en La ventana y pensé: ¿qué hago con este espacio vació gran parte del día y tanta gente sin tener un espacio para crear? Así que abrimos las pasantías, ya vamos en la séptima versión. Los grupos participantes cuentan con un lugar para crear con toda la condición técnica y los elementos necesarios, también asesoría en dramaturgia, dirección, movimiento y producción técnica. Es parte de nuestra misionalidad.
Has hablado en varias ocasiones de la profesionalización, en ese aspecto ¿también estás trabajando por ese objetivo?
Conocí a Misi hace mucho tiempo, alcanzamos a hacer tres musicales juntas, yo me encargaba de toda la parte de circo, tras su muerte, Felipe Salazar asumió la dirección. El año pasado recibí una llamada de la Universidad del Rosario, ellos estaban interesados en abrir una electiva en circo, Misi había adelantado la gestión del proceso. Yo no soy profesora y creé todo desde cero, porque es un escenario ideal para promover el desarrollo del nuevo circo en el país y ahí está, me encargo de toda la parte teórica y Tatán Hernández de toda la parte técnica, es nuestro primer semestre. Mi gran ilusión es que haya una carrera de circo.
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